lunes, 31 de octubre de 2016

GAS en LEÓN



pronto termino con los zapatos (de momento sólo eso y nada más: leña para el invierno) y me reincorporo a la poesía... será con la presentación de esta antología, Gas, un libro para mí muy especial, que reúne parte de mi obra poética publicada e inédita desde 1999 hasta la actualidad... y ni que decir tiene que me haría mucha ilusión brindar con vosotros esa noche por la poesía y el simple hecho de ser & estar...

salud


sábado, 29 de octubre de 2016

GAS según PABLO MALMIERCA



LA NEGATIVIDAD POSITIVA

Reseña de GAS, Vicente Muñoz Álvarez. Ediciones Lupercalia, 2016.

Escribir sobre veinte años de carrera reducidos a 271 páginas se traduce en una labor difícil, tan difícil como la del antólogo, en este caso el propio autor. Sin embargo, quién mejor que uno mismo para resumir cinco poemarios publicados y dos inéditos que su mano creadora.

Canciones de la gran deriva, Privado, Parnaso en llamas, Animales perdidos y Días de ruta, marcan el camino poético de uno de los grandes poetas subterráneos de las últimas décadas. Vicente Muñoz Álvarez ha conseguido crear una línea narrativa que convierte a GAS, no en una mera selección de textos, más bien podemos hablar de un título diferente en su trayectoria literaria. GAS ofrece su propia visión de las cosas, se lee como un texto unitario, donde el autor muestra su evolución personal y poética. Pues eso es la poesía de Vicente Muñoz Álvarez: una visión introspectiva del mundo que le rodea, que conforme avanza en el libro se va depurando en lo personal y lo formal.

Para quienes no conozcan con anterioridad su obra, GAS despliega una línea cronológica y narrativa, desde el punto de vista existencial, muy clara. Vicente nos guía por su rico y dicotómico mundo, como el lazarillo que acompaña al ciego, en un paseo literario por su poesía tan rico como sugerente, donde la premisa “escribir es quemarse vivo” nos acompaña hasta el final.

Canciones de la gran deriva (1999-2012) es el retrato de un momento, de un lugar, de una persona, predomina la poesía de carácter narrativo y el análisis social. Antes calificaba la poesía de Vicente Muñoz de dicotómica, el mundo, la sociedad analizada es a la vez interior y exterior, introspección y extroversión a partes iguales. Estos dos mundos, este microcosmos y a la vez macrocosmos personal se dan la mano en el poema central “En el puerto”.

Estamos ante una voz poética dominada por la náusea de existir, que encuentra la belleza en lugares donde otros poetas nunca la buscarían, en un fotograma de Nekromantic 2, film necrófilo donde los haya.

Esta voz tiende hacia la sencillez formal, voz despojada que calificaría de metafísica en muchos momentos.

Articulados los distintos libros como parte de un todo, Canciones aparece marcado por el paso del tiempo y el peso que el presente y el pasado pueden tener sobre el futuro, cómo las opciones vitales no pueden llenar el vacío existencial del poeta.

En línea con esta obsesión por el tiempo o la memoria como losas absolutas del presente se abre la segunda parte de GAS, que corresponde al poemario Privado. Se nos invita recogiendo el viejo tópico del Carpe Diem a vivir el presente desde la pluralidad de las vidas que nos quedan dentro. Pero el pasado siempre está ahí, desde la ironía con que se va la niñez, la realidad se convierte en un sueño y el poeta trata de huir del tiempo, del esplín que nos marca. Pero junto a este spleen, siempre introspectivo, vuelve la crítica y la denuncia social.

Fruto del enuii vital la voz poética siente cómo ha perdido el paraíso, cómo su tiempo ha sido expropiado y desde ahí solo hay un paso hacia la alienación por el trabajo, rechazada de plano.

En este punto aparece el cuerpo, primero como tumba del yo y cárcel interior. Después tras reflejar la deriva interior, tras días de tregua, el cuerpo se transforma en templo contra la agresión exterior, será la única vía de salvación.

Este viaje guiado hacía la poesía de Vicente Muñoz Álvarez tiene su siguiente parada en Parnaso en llamas (2006), el enuii, la sensación de vacío hace partir esta estación de sentimientos negativos como la insatisfacción, la soledad o el resentimiento hacia una búsqueda de la luz fuera de ese interior destrozado, una luz que al final del libro es ya ensoñación.

Hablamos de insatisfacción por lo que pudo ser y no fue, la soledad, los conflictos y el inevitable vacío. La espera se convierte en esperar y no encontrar. La soledad provocada por la obligación de ser todos igual provoca una evasión hacia lo profundo.

El camino del escritor no puede ser otro que crear, disentir y volar, construir su propio camino.

inicio a la vida desde la oscuridad

del miedo hacia la luz

Avanza GAS hacia su siguiente estación Animales perdidos (2012). La voz poética, fuertemente autobiográfica parte de su estado anterior: la soledad. Se rompe su mundo, la pareja, la ciudad se sustituye por el extrarradio.

Continuamos solos pero nunca ajenos al mundo, la denuncia social, la mujer sola en la gran urbe como paradigma de animal perdido.

En este punto aparecen los dos animales capitales: la oveja negra y el perro de lluvia. La literatura se convierte en oficio y salvación, los poemas son la tabla de salvación de nuestro naufragio personal.

Frente a la soledad, la resistencia como forma de vida. La memoria erosiona, desgasta, cansa, es el hogar del engaño, lo único que nos queda es el poema. El yo se fragmenta, se rompe, aparecen el poeta y el vendedor como trasuntos del yo poético.

Ese pesimismo ahonda en el texto. Todos estamos muertos y pagamos la hipoteca de estar vivos. Aunque no todo es negativo, como he dicho el poema es salvación al igual que el amor hacia el otro, dar y recibir. Llegamos así al paradigma de la libertad, dos perros vagabundos viviendo en pareja en el bosque, ajenos al mundo.

GAS como poemario unitario tiende a despojarse de todo lo accesoria, en lo formal y en el contenido:

la budeidad

del bosque

de piedra

Y así,

las palabras

son semillas

que germinan

como flores

carnívoras

en el subconsciente

Si es la palabra la que nos salva, Días de ruta (2014) se convierte en la apuesta suicida por la literatura. Vivimos sin libertad, domina la ley del más fuerte, la herencia nos determina. La solución es escribir poesía o perderse en el mundo, no existen más opciones.

Es este el punto donde los opuestos cobran todo su significado, Vicente como vendedor vive en un mundo de soledad, melancolía, frustración, donde convergen ideas recurrentes: el suicidio, la servidumbre o el miedo. Un camino equivocado donde todo se convierte en pura teleología, importa el fin, la meta. Y es ese fin el que le lleva al fondo, al final de ese otro, y en ese momento nace su verdadero oficio, su adicción, la escritura que se transforma en embriaguez y su correspondiente resaca, en penuria.

Se convierte en Días de ruta la escritura en biorritmo vital del autor, el uso de contrarios nos sumerge en sus altibajos. Frente al vendedor, el poeta recicla la mugre de la sociedad, los poetas son los perros de lluvia: marginados, iluminados, auténticos.

Hablábamos al principio de que escribir es quemarse vivo, en este libro el alma del hombre ya está ardiendo. La realidad nos ancla al suelo y el sueño nos hace alzar el vuelo.

Podríamos resumir la voz poética de Vicente Muñoz Álvarez con una dicotomía: la negatividad positiva. Todo se reduce a un juego de máscaras donde la rutina del otro, del vendedor, se diluye en la identidad que proporciona la poesía. Llegamos así al gran axioma que marca transversalmente GAS, “Yo es otro”, y es la noche la que aporta paz y tranquilidad al poeta.

Hasta aquí la primera gran parte de GAS que funciona como un todo, un camino introspectivo, de búsqueda continua, para llegar al puerto que marca Lobos de mar. La voz poética ha pasado de vivir en una gran deriva a ser un experto marinero.

El destino aparece marcado por la palabra, piedras que unidas dan destino a la poesía. Estamos ante un libro mucho más experiencial que el resto, la realidad es mentira y nuestra obligación es construirla de nuevo, una realidad habitada por hombres lobo-cordero. El comienzo de lo nuevo siempre es la pérdida, lo nuevo que no sabemos buscar. Todo es cambiante a nuestro alrededor, no hay nada inmutable, incluso el amor. El pasado se presenta como nostalgia, lo que permanece es la tristeza que queda en el corazón. Esa relatividad hace que el yo sea la única tabla de salvación frente al mundo, un yo que en su interior es una marea cambiante y en el exterior el mayor crimen para los demás. Debemos tener la libertad de elegir, de ser. Al final no somos más que pantalla de nuestra vida, perdemos la capacidad de ser actores. Todos nuestros actos son una mera distracción para olvidarnos de la muerte.

El éxito y el fracaso siempre van de la mano y oscilan, el tópico del Fortuna imperatix mundi en todo su esplendor.

La poética de Vicente puede resumirse en dos versos de este poemario:

…te has desnudado

y vaciado sobre el papel

La conclusión del poeta no puede ser más clara, el amor es la salvación del hombre, lo demás ceniza. Quedan algunos amigos, amores, poetas, algunos lobos de mar.

Finaliza GAS con Libro de haikus. Recopila todos los temas que obsesionan a Vicente Muñoz Álvarez: dualidad, paso del tiempo, amor, mundo, muerte…

Se produce la decantación absoluta de su poesía, proceso iniciado en el principio de la antología. La antítesis como figura central que recorre toda la producción de Vicente Muñoz Álvarez, que nos hace oscilar entre la realidad y el deseo, la vida y la literatura. Pues eso es GAS, nada más y nada menos que se diría, vida y literatura en estado puro.GAS


Pablo Antonio García Malmierca, 
en Semillas en campos ajenos



viernes, 28 de octubre de 2016

EL MERODEADOR: Fragmentos (5).



Salgo a pasear cuando ya la cabeza parece estallarme... Como si sonaran mil trompetas dentro, en mi cabeza, un inmenso caos, un enorme estrépito, caminar para desahogarme, como terapia, cuando realmente no puedo rendir más... La oposición me consume, semana a semana, mes a mes, un proceso de desgaste, un vaciamiento, enerva mi energía, me desangra por dentro... Los temas, el cronómetro, los códigos, reglamentos, circulares, la academia, el preparador... Verdaderamente agotado. Envejecido, desencantado, despersonalizado, frustrado... De todos los infiernos, pienso, quizá este sea el peor... Pero no es ese el sistema, la técnica, me digo, salgo para otra cosa, no para seguir pensando en la oposición, centrándome en ella, sino justamente para lo contrario, para no pensar en la oposición y en la medida de lo posible descentrarme de ella... 


Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador (ACVF editorial, 2016).



jueves, 27 de octubre de 2016

SERÁN LOS 50


Resultado de imagen de VICENTE MUÑOZ ALVAREZ

un estoicismo y serenidad como no recordaba, supongo que efímero y pasajero, pero eso en mí y en plena crisis y ruta es algo milagroso y excepcional, pese al tráfico enloquecedor y los días trepidantes y las escasas ventas, como que todo pasa por encima o al lado de mí, pero sin aplastarme, y es justo y de ley, después de tantos conflictos y lágrimas, dejar también constancia de eso... el punto de encaje, que diría Castaneda, y el color del cristal con que se mira... o recuperando sonrisas 2016 !!!


Vicente Muñoz Álvarez

photo by Silvia D Chica

LIBRO DE LAS INVOCACIONES



Otro interesantísimo proyecto en el que colaboro:

Con el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot como guía, el ilustrador y escritor Pablo Gallo propuso a 131 escritores españoles de todas las edades, procedencias, condiciones y estilos que seleccionaran una frase de un autor muerto. Durante cinco años el pintor y dibujante Pablo Gallo ha invitado a 131 escritores en lengua española a invocar a aquellos de sus maestros que ya han cruzado la frontera de la vida. El resultado es este libro con 262 retratos que pretenden abrir una puerta al diálogo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Incluye también 131 ilustraciones por cada una de las 131 citas, que funcionan a modo de conjuros, como fórmulas mágicas que animan a la invocación mediante la energía de las palabras.


lunes, 24 de octubre de 2016

PESAN LOS DÍAS



como si quemara
un papel de liar
entre mis manos
y soplara luego
al viento
sus cenizas

arden a diario

los poemas

en mi corazón

las contraprestaciones
y el te doy si me das
y estoy si estás

ya no

cada vez más

pesan
los días


Vicente Muñoz Álvarez

photo by Sonia Fides

domingo, 23 de octubre de 2016

GAS en FILANDÓN (Diario de León)



El único refugio, la única salida

Gas. Vicente Muñoz Álvarez. Prólogo de Gsús Bonilla. Lupercalia. 276 páginas.

JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ 
Filandón, Diario de León, 23/10/2016

Desde León, Vicente Muñoz ha llevado a cabo una valiosa labor poética y cultural por medio de revistas, fanzines, festivales poéticos y antologías, situándose como poeta entre «las voces del extremo», caracterizadas por su inmersión en las aguas de la vida y de la historia. Situarse en el extremo no es vivir al margen, sino a la contra, en la resistencia crítica frente al sistema.

Muñoz Álvarez ha aportado a la poesía diecisiete años de escritura y varios poemarios que se condensan en Gas, antología que recoge la labor poética de Muñoz entre 1999 y 2016, incluyendo poemas de cinco libros publicados y dos inéditos. Los primeros son: Canciones de la gran deriva (1999), Privado (2005), Parnaso en llamas (2006), Animales perdidos (2012) y Días de ruta (2014); los inéditos son Lobos de mar y 28 piezas del Libro de haikus. El resultado es Gas, título al que el poeta da un sentido existencial y social: ilusiones, recuerdos, ciclos estacionales..., todo es gas «vaporoso y evanescente..., efímero y contradictorio», preguntándose «cómo puede ser todo tan relativo, caótico y emotivo, tragicómico y subjetivo, bello y tremendo a la vez».

A lo largo de la antología observamos la fidelidad de Muñoz a una poesía realista y directa, expresión de una conciencia crítica personal, en lo que tiene de autobiográfica, y social, enfrentada a lo gregario y a lo asimilado por el sistema. Ni artificial ni artificiosa, la poesía es expresión de los problemas del yo y las circunstancias que lo rodean, que no son otras que las gentes de la calle. Es una poesía de resistencia que aunque formule sentimientos de tedio o de desesperanza no jubila la lucha por la vida. La poesía es también un modo de expulsar filias y fobias y de expresar la disidencia; los poemas están, dice el poeta, donde hay pobreza, mugre, violencia, muerte, guerra o locura, pero, a veces, «en los peores naufragios / pueden salvar nuestras vidas», siendo la poesía «el único refugio / la única salida» o el único consuelo. Sus parientes son Bukowski, Burroughs, Kerouac...

El inédito hasta ahora, Lobos de mar, se compone de poemas breves, cercanos al latido inmediato, al sentir momentáneo, al desengaño de una vida hecha de luces y sombras, besos y heridas, con un tono de serena amargura propia de quien ha vivido experiencias que han sedimentado en melancólicas consideraciones, sabiendo que «queda sólo / la tristeza / para siempre clavada / en el corazón».




sábado, 22 de octubre de 2016

CRUJE LA MADERA



zapatos y más y más zapatos, leña para el invierno, estas semanas de ruta, pero pronto, también, la ensoñación: Gas en León (22 de noviembre en el Gran Café, con Los Tres Norteamericanos) y Vallekas (3 de diciembre en La esquina del zorro), Vinalia en Malasaña (2 de diciembre en el Calvario Bar, para celebrar nuestro vigésimo aniversario) y el nuevo programa de Híbridos, lleno de excitantes sorpresas, que a partir de enero Silvia D Chica y yo os hemos preparado... 

y mientras

el mantra mágico 
de mi padre

que nada te turbe
que nada te espante

cruje la madera


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 19 de octubre de 2016

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA según NICOLÁS MIÑAMBRES



UNA GUÍA PECULIAR DE PELÍCULAS

Vicente Muñoz Álvarez, Cult movies, Películas para la penumbra. Excodra Editorial, S.L. Prólogo de Jesús Palacios. Epílogo de Juanjo Ramírez. Ilustraciones de Álvaro Collar Muñóz, 2015. 180 pp.

Hay tres factores que justifican el calificativo de peculiar, sin sentido alguno negativo, respecto a esta guía de películas: han sido bien vistas por el autor, no agobia con tecnicismos cinematográficos y la relación que se ofrece abarca mucho espacio de tiempo: desde 1932 hasta 2014, sin juicios gratuitos o improvisados y con un razonable contexto a la hora de exponer la información. Sí llama la atención el subtítulo de la obra; “Películas para la penumbra”, de incuestionable polisemia y en oposición a una obra anterior, Cult Movies: Películas para llevarse al infierno, que nos es desconocida. A todo ello hay que añadir la juventud del autor, de clara condición cinéfila, lo que explica a veces el apasionamiento de sus juicios y opiniones, pero justificados siempre. No escatima en fórmulas para conseguir la película determinada ni en procedimientos para analizarla. Se observa además un sentido común presidido por la prudencia: no hay extremismos, lo cual no quiere decir que sus juicios sea coincidentes con los del lector. 

Llama la atención el buen número de películas españolas y la calidad contrastada que, con frecuencia, no ha captado el español por su superficialidad. Especialmente sorprende la delicadeza e interés con los que Vicente Muñoz localiza y ve las películas, si bien el lector puede considerar que es un poco breve la diversidad de la nacionalidad de las películas. Es posible que en su larga carrera se haya encontrado con obras indefendibles, pero en este caso presenta con maestría y finura aquellas que por su calidad, deben ser comentadas. 

En tiempos en los que la imaginería cinematográfica discurre por caminos de la superabundancia y de obras con recursos frecuentemente increíbles, que parecen traicionar la honestidad del género, una obra como Cult movies es reveladora. Por dos cuestiones: en primer lugar porque pocos cinéfilos tendrán en su mente una acervo de títulos tan extenso como el que presenta Vicente Muñoz y en segundo porque la abundancia provoca con frecuencia el desconcierto, el olvido, la confusión personal. Y ahí está el remedio, patente en obras como Cult Movies: la abundancia genera inevitablemente incapacidad… si no está el libro por medio, remedio excelente. La obra se completa con una serie de agudas y bellas ilustraciones de Álvaro Collar Muñoz.


Nicolás Miñambres


martes, 18 de octubre de 2016

CUANDO BAJA LA MAREA




cuando sube

casi todos

luego

según las lunas

los que no

y al final

cuando baja la marea

los que siempre se quedan

se repiten los ciclos


Vicente Muñoz Álvarez

EL PUEBLO OSCURO con PABLO MALMIERCA



Para los que seguimos amando los libros encontrar de forma inesperada un ejemplar que pensábamos nunca llegaría a nuestras manos, se convierte en un acto de felicidad. En una librería de antiguo en Madrid se cerraron en un instante 20 años de la carrera literaria de uno de los grandes, Vicente Muñoz Alvarez, su primer libro, El pueblo oscuro, sin estrenar con el precio en pesetas, 500. Un libro del que se tiraron 200 ejemplares. Lo dicho un acto de felicidad absoluta para un bibliófilo como yo.

domingo, 16 de octubre de 2016

GAS: Entrevista en Diario de León.



«Hay que disfrutar del peso de la piedra»

Vicente Muñoz nos muestra sus avatares literarios y vitales en un libro que reúne 17 años de poesía. Confiesa que es un escritor autobiográfico que refleja todo lo que vive en sus versos. «Hago de mi vida poesía», asegura en esta entrevista, en la que revela sus claves vitales «Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, pero amo la vida y no quiero vengarme de ella» «Haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar» «La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad»

CRISTINA FANJUL / Diario de León / 16/10/2016

Vicente Muñoz acaba de publicar Gas, un volumen que recoge su obra poética, una obra con la que puede trazarse la biografía lírica de un autor que no casa con el conformismo literario.

—¿Dónde se quedó el realismo sucio?

—Si te refieres a mi obra en concreto, supongo que reflejado en mis primeros libros, Canciones de la gran deriva, Perro de la lluvia y Los que vienen detrás, sobre todo, aunque mezclado con otras muchas influencias y lecturas, por supuesto, y siempre impregnado de una fuerte crítica social. Como corriente literaria, donde siempre ha estado: como una variante del realismo, con sus pros y sus contras, detractores y seguidores.

—Diecisiete años son muchos años. Son tantos, Vicente. Dime cómo te ha cambiado la vida y cómo lo reflejas en tu poesía.

—Son años, sí... Mi vida ha dado mientras muchas vueltas, han sucedido muchas cosas buenas y malas, he ido madurando, dándome cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y todo ello se ha ido reflejando, efectivamente, en mi poesía. Soy un escritor autobiográfico y todo lo que voy viviendo y experimentando se refleja de un modo u otro en mis libros.

—La vida literaria te ha regalado lectores, que al final es lo importante. Quiero decir que ya has triunfado. En qué punto queda el reconocimiento de la ‘crítica’?

—El concepto de triunfar en este gremio es muy relativo... De escribir viven hoy en día muy pocos autores en este país, desde luego no los mejores, y a costa de ciertas servidumbres que personalmente no estoy dispuesto a aceptar. Mi apuesta ha sido siempre escribir lo que siento y me realiza y quiero sin preocuparme de tendencias ni modas, qué pide o exige en cada momento el mercado, y sin venderme nunca al sistema... Para eso, para no tener que pasar por ahí, ya tengo otro trabajo, y en él me rijo por otros principios. La literatura es para mí sagrada, algo que no quiero contaminar. Y a ese respecto, dentro de mis posibilidades, haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar. Si nos atenemos sólo a criterios económicos, obviamente no, no vivo de mis libros, me moriría de hambre si dependiera sólo de eso. Y a nivel de la crítica, bueno, sucede algo curioso en este país con ciertos autores, y es que por diversos motivos están vetados en los circuitos y suplementos culturales oficiales, simplemente no existen... Y hablo de autores con una extensa obra a sus espaldas, reconocidos por la crítica alternativa pero inexistentes para la oficial. Lo cual no depende, en absoluto, de la calidad ni cantidad de su obra, sino más bien de motivos puramente canónicos y logísticos, incluso políticos, amistades, influencias, concesiones, etcétera, etcétera... No sé si eso cambiará algún día, tampoco me importa mucho, pero la evidencia está ahí.

—¿Se puede vivir de acuerdo a la voz poética? Y si es así ¿Cómo se hace? ¿Cuáles son los esquemas en los que ha de moverse un poeta?

—No tengo ni idea de en qué esquemas ha de moverse un poeta, supongo que no hay reglas preestablecidas y cada uno encarna a su manera la poesía. Lo que sí sé es que, en mi caso al menos, lo que experimento y vivo es lo que reflejo en mis libros, el amor y el desamor, el paso del tiempo, lo efímero y lo pasajero, las desigualdades sociales y esta crisis económica y de valores que desde hace años nos asola. O, dicho de otra manera, hago de mi vida poesía y mi poesía refleja mi propia vida.

—Comienzas con la frase de Cendrars ‘Escribir es quemarse vivo’ Vuelvo en realidad a la pregunta anterior, pero, ¿hasta qué punto se puede uno desnudar sin dejarse demasiados pelos en la gatera?

—Hasta el que cada uno quiera. Cada escritor decide qué parte de su vida quiere hacer pública, qué quiere contar y poetizar, y dónde y por qué encuentra la poesía. Es una cuestión de principios y elecciones.

—Tu familia, tus padres ocupan un lugar importante en lo que escribes. ¿Hasta qué punto escribes para resarcirles a ellos?

—No escribo para resarcirles de nada, la verdad, están ahí porque son parte de mi mundo interior y exterior, e igual que mi trabajo, mis parejas y amigos, mis alegrías y fobias y miedos, aparecen en mi obra. A ellos les debo mucho, sin duda, pero resarcirles, lo que se dice resarcirles con la poesía, creo que no ha sido jamás mi intención.

—¿Puede uno vengarse de la vida a través de la literatura?

—Imagino que sí, en el caso de algunos autores. Céline o Thomas Bernhard, por ejemplo, dos de los escritores más grandes del pasado siglo, es posible que en parte pretendieran eso. O quizás sería más acertado decir de la humanidad, que no les trató demasiado bien. Pero no es exactamente mi caso. Yo amo la vida y no tengo por qué vengarme de ella, sino muy al contrario agradecer estar vivo. Otra cosa es que, por mi forma de entender la literatura, opte por escribir sobre el lado más crudo y oscuro de la humanidad. Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, me lo comentan a menudo, pero sencillamente porque a la hora de sentarme a escribir me motiva más poetizar ese lado, no porque me quiera vengar de nada ni nadie.

—¿Qué poder tienen las palabras para forjar nuestra vida? ¿Qué poder tienen en la tuya?

—Te contesto con uno de los poemas de Gas, que viene bastante al caso: Piedras /están ahí/las palabras/como piedras/en el camino/sueltas/no son nada/juntas/son tu destino.

—¿Encuentras alguna luz entre tanta podredumbre?

—Claro que sí. Todo depende, como diría Carlos Castaneda, del punto de encaje y del prisma por el cual se mire. La amistad, el amor, la familia, la solidaridad, el arte, la empatía... La vida está llena de causas por las que luchar, aunque normalmente el poeta tienda, por su propia naturaleza, a denunciar lo que considera injusto y se puede cambiar, y el resto de valores los encarne sin más en su propia vida.

—¿Hasta qué punto todo lo que recuerdas lo has ido fabricando?

—La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad, selecciona y distorsiona a su gusto las cosas, las sensaciones y los recuerdos, y con todo ello, sí, construye nuestro presente.

—Dices que toca repasar la lección. ¿Crees que la manera de sentir también la aprendemos?

—Me refiero, cuando afirmo eso en uno de los poemas del libro, a que tropezamos una y otra vez en la misma piedra, creemos que vamos aprendiendo de nuestros errores, pero una y otra vez volvemos a cometerlos. En ese sentido a todos nos toca repasar la lección e intentar comprender el mundo y la realidad que vivimos, y el por qué de nuestros actos.

—¿No es cierto que lo único que hacemos con el tiempo es perderlo? ¿Qué otra cosa se puede hacer?

—Escribir para retenerlo, por ejemplo, y dejar testimonio de nuestro paso fugaz por la tierra.

—Hay que imaginar a Sísifo feliz, a pesar de la piedra, a pesar de que nunca logrará llegar arriba y permanecer allí. ¿Cómo tenemos que imaginarte a tí?

—Sí, hay que imaginarlo así, aceptando su destino y disfrutando incluso del peso de la propia piedra... Todo, insisto, depende del punto de enfoque...


Un autor que se escapa de los cánones

Dice Vicente Muñoz que condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura en poco más de 300 páginas es una labor «dificultosa». Poeta y narrador, Vicente Muñoz Álvarez ha coordinado además distintos libros colectivos, antologías y festivales literarios. Desde 1996 edita el fanzine Vinalia Trippers, que se ha consolidado como una imprescindible editorial en el mundo literario underground. Entre sus principales obras cabe destacar Canciones de la gran deriva, Animales perdidos, Días de Ruta, Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes de Castilla y León en 1996) o Regresiones. Dice Gsús Bonilla que la obra ofrece «un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importantes de la actualidad», y pone en valor la aportación al mundo de la literatura de un autor que no está dentro de los cánones.



sábado, 15 de octubre de 2016

LA HUMANIDAD, AHORA



libro tras libro tras libro y sé que será siempre igual... qué necesidad tendré yo, a estas alturas y tal y como va el mundo, de escribir sobre mí y los demás, lo que de verdad sentimos y padecemos, nuestro viaje interior, si lo que la sociedad pide es ficción y evasión, los tiempos de la introspección ya pasaron, me digo, a nadie le importa nada más que justamente eso: pura evasión... qué necesidad de poesía nihilista y existencialista y realista tendrá la humanidad, ahora, y de hacerse inútiles y absurdas preguntas, si lo que necesita en este momento es huir, para qué confinarla en su caja de hueso, me pregunto, y sobre todo: a dónde me lleva... 

cansado

pero empecinado

en soplar las velas


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 14 de octubre de 2016

QUÉ SE TORCIÓ



sí, se torció o desvió o distorsionó algo básico en algún punto y lugar de mi vida, a saber qué y dónde y por qué, y sangran aún las heridas... eso pienso esta noche oscura de otoño en la tierra, cuando las hojas de los recuerdos se arremolinan a mi alrededor, algo básico y esencial para mí, y sangran aún las heridas... quizás esta educación mía, la del reproche y la duda, tenga la culpa, no lo sé, pero es lo que siento, cómo algo básico y esencial se torció, y lo único con lo puedo resarcirme ahora de ello es escribiéndolo... como una fuga inmensa dentro de mí, un seísmo, un cataclismo, lo único que por encima de todas las cosas no debería jamás haber perdido, algo se perdió, y no saber qué ni cuándo ni cómo, hace que no cicatricen las heridas... no...


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 13 de octubre de 2016

RULETA RUSA



poesía y zapatos, zapatos y poesía, como una ruleta rusa en el revólver de mi cabeza, hoy poesía y mañana zapatos y al revés, el caso es tener la pistola siempre a punto y dispuesta para disparar... qué complicado equilibrio es este, me pregunto, qué complejo juego de apuestas y posibilidades y balas, las que me dan comer o me realizan, y viceversa, y cómo se confunden ambas dianas, dónde está el blanco y el norte y a qué objetivo definitivamente enfocar... así pasan estos días cansinos de ruta, y de modo parecido los de ensoñación, vivir o escribir, leña o poesía para el invierno, entre ambos polos me debato, porque sin ninguno de los dos puedo vivir, y todo lo que mientras me pasa, la pasión y las lágrimas, el delirio y la duda, la desolación y los gestos, el infierno y el cielo, y esos horizontes salvajes e inexplorados siempre a la vista, las puertas que inconscientemente cerramos y deberíamos volver abrir, y a la inversa, las que abrimos y ahora deberíamos cerrar... como un juego de combinaciones azarosas e imprevisibles, la vida, y como una espada de Damocles siempre presente, el corazón, que bombea sin saber hacia dónde ni por qué sangre en las venas, el caso es seguir navegando, nos lleve a donde nos lleve nuestro barco, el rumbo no importa, todo por la causa: vivir...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 11 de octubre de 2016

ACOPIO DE VÍVERES



ocho y media de la tarde y noche cerrada en la tierra... y ahora ya sí, de verdad, se jodió el verano, pienso, porque apenas me había dado cuenta hasta hoy, todo intentar vender zapatos estas semanas de ruta y lo más importante, cómo se suceden los ciclos, ni lo había casi notado... la cabeza en otros puertos estos días, hacer acopio de víveres cara al invierno, y lo más importante, lo efímero de las estaciones, ni lo había casi notado... pero ahora y hoy sí que sí, al mirar el reloj y ver la hora y la noche estrellada, he sido consciente súbitamente de ello... y entonces, como un maremoto, también, de cómo se arruga la piel, cambian las metas, se agosta la carne y se desgasta el cuerpo, y cómo, pese a todo y haciendo aguas por todos los flancos, contra viento y marea, la nave va... extraño barco este, el esqueleto, que intenta obstinadamente contener nuestras vísceras, extraño mar tenebroso, el corazón, que bombea incesante sangre en las venas, y extraño mundo salvaje, la cabeza, que todo lo interpreta a su modo y manera... 

días de ruta

pasan las estaciones

aunque no quiera


Vicente Muñoz Álvarez

GAS en casa de MARÍA JESÚS MARCOS ARTEAGA



Ilustrando el concepto "soltar", un escrito existencialista de Sir Vicente Muñoz Alvarez

LASTRE

es todo lo que te pesa y limita en la vida, todo lo que te condiciona, todo lo que, de una u otra manera, te impide avanzar... hábitos y costumbres, fracasos y desengaños, frustraciones, decepciones, complejos y miedos, enseñanzas, creencias y carencias, malas experiencias, fobias y ausencias, traumas y supersticiones, golpes y heridas, sinsabores y errores, lágrimas y desamores, todo lo que te abruma y aflige, todo lo que te cohíbe y contiene, todo lo que te encadena y retiene, todo lo que entorpece tu marcha, todo lo que, sea cual sea tu meta, te impide volar... préndele fuego...

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No lo busquéis en GAS, porque los globos para subir no necesitan lastre. Lo que queda dentro es contenido poético 100% recomendable e inflamable y yo, desde luego, no pienso quemarlo.

lunes, 10 de octubre de 2016

LAS QUIMERAS DEL VERBO



yo soy
tú eres
él es
nosotros somos
vosotros sois
ellos son

eso creemos

pero no
en este instante

sin recordar
ni esperar
sin divagar
ni pensar

aquí
y ahora

donde debemos
estar


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 5 de octubre de 2016

EN CASA de ISABEL MARINA



Estoy muy, muy contenta por haber comprado estos libros
de un maravilloso poeta, con una obra que emociona.
Os lo recomiendo!!!!

lunes, 3 de octubre de 2016

EL MERODEADOR: Fragmentos (4).



Durante una de mis visitas a Salzsburgo a mediados de los noventa, relacionada con un ensayo sobre Thomas Bernhard que por aquel entonces estaba escribiendo, tuve la ocasión de visitar la Calera, el escenario donde el escritor austriaco había ubicado su tremenda novela, de la mano de uno de sus protagonistas, Fro, el administrador de los terrenos de la propiedad. Una coincidencia que no viene al caso (al menos en esta historia) me puso en contacto con él, permitiéndome hacerle varias preguntas y, asimismo, debido a mi insistencia, conocer a continuación la Calera. Sin lugar a dudas, junto a Corrección, esa novela de Bernhard, La Calera, le dije entonces a Fro, era la que más me había impactado, la locura de su propietario, Konrad, empeñado en comprársela a su sobrino durante decenios, su inacabado Estudio sobre el oído, la desolación aterradora de aquel lugar y, en última instancia, el asesinato de su mujer y su posterior reclusión en un centro penitenciario...


Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador (ACVF editorial, 2016).



domingo, 2 de octubre de 2016

A VER SI ME EXPLICO


Resultado de imagen de google andrógino alquimia

las personas

mujeres hombres
perros y niños

para mí

sin género
ni etiqueta

es decir 

que no me cataloguen
por lo que ha pasado
ni hecho nadie 
en la historia
de este planeta

porque con eso
no me identifico


Vicente Muñoz Álvarez

MACUNAÍMA



Joaquím Pedro de Andrade rodó en 1969 este experimento marciano, film de culto donde los haya y una de las películas más inclasificables y desconcertantes de cuantas en el mundo han sido. 

Sarcástica e hiperbólica en todo momento, macabra y trágica a ratos, cómica, delirante y absurda, Macunaíma nos introduce en una especie de universo invertido o mundo al revés, carente de lógica y leyes y absolutamente imprevisible, donde todo queda en manos del azar y se generan como por arte de magia las situaciones más grotescas (sin ir más lejos, el alumbramiento del protagonista por un hombre al defecar).

Adapación del libro Macunaíma, de Mario Andrade (fundador del Movimiento Literario Modernista de Brasil a principios del pasado siglo), este largometraje es un híbrido de elementos surrealistas, indígenas y revolucionarios, que nos recuerda por momentos al mejor Jodorowski o Buñuel.

Una delicia para los cinco sentidos y una rara avis en cualquier videoteca.

Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011).

Macunaíma (completa) en You Tube: