viernes, 31 de mayo de 2013

ALQUIMIA DE LA TIERRA


Otra de las antologías en las que colaboro, Alquimia de la Tierra, coordinada por Santiago Aguaded Landero, Dante Medina y Sarah Schnabel, y publicada por Ediciones Del Lirio y la Universidad de Huelva, reúne a lo largo de más 400 páginas poemas y microrrelatos dedicados a la Madre Tierra en sus diversas vertientes: El origen del mundo, El dinero y el consumo, Geología, Biodiversidad, Paisajes, Apocalipsis, etc, etc.

Textos de autores clásicos (Hörderlin, Jack London, Octavio Paz, Miguel Hérnández, Ted Hughes, T.S.Eliot, Auden) se combinan con otros de escritores contemporáneos, entre los que figuran muchos buenos amigos: Silvia D.Chica, Ana Pérez Cañamares, Ángel Petisme, Jordi Doce, Miriam Reyes, Felipe Zapico, Carmen Camacho, Roxana Popelka... componiendo un sugerente (y a la vez desalentador) panorama sobre el planeta que habitamos.

Podéis acceder gratuitamente al libro desde este enlace: http://es.scribd.com/doc/136279247/Alquimia-Tierra-Prefacio.

Yo colaboro con un poema de Animales Perdidos (Baile del sol, 2012), titulado Sujeto de Experimentación, que os transcribo:

el no llegar a fin de mes
los sueños rotos
los amigos muertos
los recibos de la luz
del teléfono del alcantarillado
el alquiler el tráfico
la comida basura el odio
la soledad la rutina el tedio
la angustia el aislamiento
los planes de jubilación
los desahucios los despidos
las enfermedades venéreas
el sida el cáncer el colesterol
el tabaco la hipertensión
el cambio climático las guerras
la contaminación la pederastia
la separación el adulterio
los psicópatas las colas del paro
la inflación la deflación la ruina
los alimentos transgénicos
la paranoia la esquizofrenia
las depresiones los suicidios
los sociópatas los manicomios
los atascos las cárceles
la gripe a los accidentes de tráfico
las multas los geriátricos
la crisis los tipos de interés
la política la televisión el ruido
los hospitales los atracos
la estafa la adulteración
la anorexia la bulimia
la hipocresía el terrorismo
la mentira el conformismo
la globalización la sinrazón
la frustración la manipulación

el miedo

happy babilonia
welcome to my world

*

Un placer formar parte 
de este proyecto.

v

BEACON STREET UNION: Mystic Mourning.

martes, 28 de mayo de 2013

UNA REALIDAD APARTE (Walden)


para Carlos R Villafañe,
que me enseñó el Camino

pese a la jodida crisis, tantas mentiras, esta ignominia, pese al desgaste y la erosión de la ruta, pese a las bajas temperaturas y al cambio climático, los boletus, al fin, sacan sus cuerpos al sol y medran contra viento y marea bajo las encinas y robles de mi bosque secreto, allí están, esperando al guerrero, una realidad aparte, paralela a tanta desolación, creciendo impertérritos en lo profundo de la floresta, desafiando al buscador con su conocimiento silencioso de las estaciones... allí están de nuevo un año más, esperándome, cubiertos de hojarasca, mientras camino y esquivo junto a mi perra arbustos y ramas, jaras y piedras y espinos, sorprendiéndome aquí y allá, maravillosos, robustos y altivos... y es, este ejercicio de ensoñación, lo que caracteriza siempre el final de mi ruta, la rutina de los zapatos, los laberintos de calles y asfalto transmutados en verdor y umbría, las tiendas, los problemas, las muestras y los clientes convertidos al cambiar el punto de enfoque en presentes de pachamama, mi bosque utópico, mi Walden personal y sus frutos siguen ahí, la visión cotidiana del mundo se desdobla en un caleidoscopio de vibraciones y luces amigas, solo en el bosque, tan lejos del mundo (any where out of the world), a veces picados y otras frescos, como el ying y el yang, como el uróboros de los alquimistas, es parte del juego, son las puertas de mi ensoñación, les asocio ya desde hace años con la anarquía y la libertad, a ellos y a estos revitalizadores paseos, con el fin de mi exilio, tantas noches de ruta, tantos menús y hoteles baratos, tantas quejas e impagos, frente a su evolución pausada y paciente, ejemplo de lo que debo hacer, de cómo debo crecer, poco a poco, al margen del mundo siempre, siguiendo mi propio camino...

justamente

ahora

en ello estamos

v


RESISTIRÉ: Barón Rojo.

lunes, 27 de mayo de 2013

PUNTO DE ENCAJE


En otra ocasión, platicando con un pequeño grupo de amigos, Carlos nos explicó que otro efecto del movimiento del punto de encaje es que las cosas adquieren formas nuevas, el brillo de las apariencias cede paso a un brillo más profundo y esencial, y los seres vivos adoptan la forma de enormes y redondeados campos de luz.

Conversaciones con Carlos Castaneda


el vaso medio lleno
o medio vacío

el color del cristal
a través del cual se mire

el punto de vista
o de encaje

el color blanco
o el negro

la armonía
o el caos

el infierno
o el cielo

todo depende
de ti

abre
los ojos

siente
el presente

acalla
tu mente

pero sigue

siempre


tu propio camino


Vicente Muñoz Álvarez

Cover by Vladimir Kush

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en RICK'S CAFÉ


CANCIONES DE VIDA

… son los poemas que nos regala Vicente Muñoz Álvarez en su obra Canciones de la gran deriva, que ha reeditado Origami, y que ya está en su 2ª edición. Esta colección de poesía, que ya fue publicada por el Ateneo Obrero de Gijón, trece años después volvió a ver la luz en octubre de 2012. Estamos hablando de fechas simbólicas. Octubre es un mes marcado en la historia del mundo: el descubrimiento de América, aunque siempre estuvo allá, fue necesario el viaje de las tres carabelas para que la Vieja Europa y el resto de pueblos supieran de la existencia de aquellas tierras y etnias. El refranero popular tiene miedo al número trece y, sin embargo, en esta ocasión está lleno de dicha para el escritor leonés, para la comunidad lectora que tiene ante sí una selección poética excelente y la propia editorial.

La bella cubierta de la artista Julia D. Velázquez es un canto a la simbología plena de significados. Vicente Muñoz a lo largo de su obra tiene entre sus referentes al literato Malcolm Lowry. Hace años cuando quien esta reseña os escribe hacía su tesis doctoral, descubrí la existencia de Lowry. Éste había leído a Ortega y Gasset y había hallado que su visión de la vida: entendida ésa como vocación era lo que Lowry llevaba intentando desarrollar desde que se le reveló su vocación literaria. El artístico barco que la ilustradora Velázquez ha realizado es toda una invitación a profundizar en los múltiples mensajes que Muñoz nos lanza a través de sus versos. Es una embarcación de trabajo, una de esas en las que los marineros de cualquier puerto de mar se embarcan para ganarse la vida. Frente a ese tipo de nave, la mirada crítica del poeta clama contra el glamour, la avaricia y el esnobismo que se propagan en otros puertos propios del capitalismo financiero y los paraísos fiscales. Es curiosa la marea que impulsa al barco de la cubierta porque es de tinta negra cuando su origen es otra marea blanca, cristalina. ¿Qué encierra esa imagen?

Para quien os reseña Canciones de la gran deriva es toda una metáfora de ese mundo en apariencia política, social y humanamente correcto, y por el contrario enfermo por la corrupción, la hipocresía y la falta de responsabilidad y compromiso. Aunque esta interpretación es muy personal, sin embargo, cuando nos adentramos en la lectura detenida del libro hallamos poemas que la confirman, como por ejemplo,“Por el sistema”:

En un mundo donde los cuerdos
sueñan con comprar lo antes posible
un piso a plazos
celebrar una gran boda y tener hijos
en un mundo regido por la televisión
por la competitividad por el consumo
en un mundo de fútbol y farsa
de estar en el lugar justo
en el tiempo adecuado
en un mundo de policías y mafias
de chabelis y trepas
de flamantes coches y abogados

escribir poemas como este
es hacer terrorismo de estado.

Para que nadie se irrite al leer el mismo, sino todo lo contrario, disfrute con su lectura y lo pondere, os comentaré que Vicente Muñoz es un poeta que tiene en el amor de pareja una razón vital. Es un hombre que aprecia a la familia y a los buenos amigos, esos que te dicen la verdad a la cara y están para ayudar cuando se producen naufragios en la vida personal. De hecho en Canciones de la gran deriva, gozaréis leyendo versos dedicados a unos y a otros. Y Vicente como toda persona con sentido de la autocrítica mira a su pasado y es capaz de mostrársenos transparente hablando de los errores propios cometidos. ¿Cómo sería la vida propia, la vida interpersonal, la convivencia desde la familia a la sociedad, si cada persona fuera honrada expresando sus errores o miserias?

Vicente Muñoz en Canciones de la gran deriva, y la editorial Origami que ha tenido el enorme acierto de recuperar esta joya, nos muestran cómo es posible hacerlo. No se trata solo de una nueva edición, regala nuevos poemas, algunos inéditos y otros que forman parte de su libro Animales perdidos, que también os mostré aquí en vuestro café. Ahora serviros lo que queráis, seguís disfrutando del Rick´s Café y venís acompañados de nuevos compañeros. Y es que la música y la poesía saben mejor cuando se gozan en buena compañía. Qué suene As time goes bye mientras leemos “Razón de la lucha”

La cabeza rota
el corazón reseco
la salud quebrada

y aquí estoy:

domingo por la mañana
frente al ordenador
mientras mi compañera
duerme plácidamente
en el cuarto de al lado.

La contemplo en silencio
unos segundos:

su ilusión
su fe en la vida
su confianza en mí.

Motivos suficientes
para seguir luchando.


Manuel Carmona, en Rick's Café.


Libro:

Ebook:

ROBERT LOUIS STEVENSON

viernes, 24 de mayo de 2013

EL DESPELLEJADOR en LAS PUERTAS DEL HACEDOR



Esta edición consta de seis ejemplares numerados y firmados por el autor y el hacedor/ilustrador. Ha sido realizada en papel de acuarela Guarro de 240 gs.,, encuadernada en rama y con tapas de cartón intervenidas con cartulina y sujetas con cordel de cáñamo. Contiene una ilustración de Norberto Luis Romero, firmada y numerada. Salió de Las puertas del hacedor en el mes de mayo de 2013.



Mi amigo Norberto Luis Romero, uno de los grandes de la literatura fantástica de este país, me ha hecho este maravilloso regalo: una edición ilustrada y numerada de 6 ejemplares de mi relato El despellajador (incluido en Perro de la lluvia y otros cuentos, Iralka, 1997, y posteriormente en la antología de relatos Mi vida en la penumbra, Eclipsados, 2008), que acaba de salir de su editorial Las puertas del hacedor y que pese a su reducida tirada me hace tanta o más ilusión que cualquier otro de mis títulos ya editados.

Elegante, fantástica y turbadora, como podéis apreciar en las fotos de arriba, y un libro objeto para coleccionistas. 

El relato en cuestión (ya que esta edición difícilmente la podréis conseguir), podéis leerlo aquí.

1000 gracias

Norb

v

martes, 21 de mayo de 2013

ENTREVISTA en PUNTO DE LIBRO


Vicente Muñoz Álvarez

Autor de Marginales

El leonés Vicente Muñoz Álvarez nació en 1966. Comparte, así, generación con todos aquellos que vivimos el final del régimen casi sin enterarnos, hacíamos corros con los amigos para leer tebeos, vimos de estreno La guerra de las galaxias o Pesadilla en Elm Street y grabamos canciones de la radio en viejas cintas de cassette. Cine, televisión, literatura, música o cómic dejaron su influencia en este autor al que resulta imposible adherir cualquier etiqueta. Sus obras tratan temas variados y discurren por estilos literarios muy diferentes que van desde la poesía a la novela, y las referencias a la cultura llamada popular son frecuentes. Pero si hay algo que destaca en todas sus obras es la conciencia social. Su obra no se aparta de la realidad más dura ni siquiera cuando se adentra en los terrenos más fantásticos, como en el caso de su recién reeditado libro de relatos, Marginales. Con ocasión de su publicación por primera vez en formato electrónico, le robamos unos minutos para entrevistarle.


En la presentación nos hemos resistido a calificarte como poeta, narrador o novelista, porque has tocado todo tipo de géneros. Narrativa breve, novela, poesía, ensayo, blog... ¿Hay alguna faceta en la que te sientas más identificado?

La verdad es que soy un escritor todo terreno, me encuentro bien, si escribo sin presión, en cualquier género (salvo el teatro, que no va conmigo), aunque quizás como más me identifique, al menos últimamente, sea escribiendo poesía. En cualquier caso, si algo caracteriza en general mi escritura, es la hibridación de estilos y géneros, poesía narrativa, prosa poética, etc.

¿De qué depende elegir un género a la hora de crear una nueva obra? ¿De lo que quieres comunicar, del ánimo a la hora de escribirlo?

Creo que de ambas cosas: de lo que quiero comunicar, en primer lugar, porque cada libro y temática me sugieren formatos distintos, pero también, y sobre todo, de mi ánimo a la hora de escribir, que es lo que en última instancia mediatiza el lenguaje y estilo del texto en cuestión.

En concreto, la obra que reseñamos en este mismo número, Marginales, es uno de tus libros de narrativa breve. Como autor tanto de relatos como de novelas, ¿qué imposiciones encuentras en cada uno de estos géneros? ¿En cuál te sientes más cómodo?

Sin duda en el del relato breve. Soy un escritor impulsivo, que depende totalmente de la inspiración para gestar sus obras, y el formato de la novela me exige una rutina que por lo general me supera. Prefiero, tanto en poesía como en prosa, los formatos más breves, que captan el instante y la ráfaga de inspiración en pocas palabras. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, opino.

En el prólogo a Marginales calificas este libro como una rareza pero, a la vez, confiesas que no dejas de reconocerte en algunas de las criaturas que aparecen en él. ¿Qué es Marginales? ¿Un guiño a lo macabro, o un reconocimiento de que todos llevamos en alguna medida un monstruo en nuestro interior?

Las dos cosas. Un guiño a lo macabro y gótico, por supuesto, porque este libro es ante todo un homenaje a mis maestros de juventud: Lovecraft, Huysmans, Poe, Wilde, Machen, Ramos Sucre, Lautréamont, Baudelaire, el simbolismo y el decadentismo, etc. Pero también, efectivamente, un catálogo de monstruos, o mejor dicho, de freaks: los que, potencialmente, todos llevamos por dentro.

Marginales puede resultar dura a un sector del público que puede encontrar más horror y crudeza de la que espera. ¿No temes espantar a algún lector con este género?

La verdad es que nunca he pensado a priori en si lo que escribo gustará o no a mis futuros lectores. Me importan, por supuesto, sus impresiones y puntos de vista, pero eso no mediatiza nunca mi obra. Escribo lo que siento, sin presiones comerciales ni de género, y no me preocupa demasiado lo que los demás opinen de cada libro en cuestión. Sin esa libertad, mi obra carecería de emoción y espíritu, y eso sí que me preocuparía, no identificarme con mis propias criaturas. Creo que esa sinceridad, ese escribir desde las entrañas, es lo que en suma más agradecen los lectores, al menos los míos.

Aunque este libro es más fantástico que la mayoría de tus obras, no faltan algunos guiños al realismo social que te caracteriza. Un ejemplo: el relato El borracho es en apariencia el menos terrorífico -una persona normal y corriente a la que la vida le arrebata prácticamente todo lo que tiene y le convierte en un proscrito, en un marginado-; pero a la vez es el más inquietante, porque es en el que más fácilmente puede reconocerse el lector. ¿El terror más genuino está en lo que nos puede deparar el futuro?

Seguramente. El miedo a la muerte, y por lo tanto al futuro, a lo que vendrá y habrá después, mediatiza todos nuestros actos. No obstante, todos los personajes de Marginales, por fantásticos que sean, tienen un paralelismo con la vida real, son símbolos o metáforas de situaciones y personajes reales, tal cual afirmo en el prólogo. Por lo demás, tienes razón, tanto en este libro (en menor medida) como en todos los demás que he escrito hasta el momento, me interesa mucho la crítica social, enjuiciar y valorar el mundo que me rodea y proponer alternativas a lo que considero injusto: para mí, en esencia, esa debe ser la función básica de cualquier creador, sin menoscabo, por supuesto, del aspecto estético y artístico.

Impacta que relatos como los de Marginales hayan salido de la misma pluma que poemas como los de Animales perdidos. En cuanto a temática son muy diferentes, pero nos atrevemos a afirmar que ambos comparten un estilo muy poético. ¿Cómo se logra vestir un contenido tan desasosegante con una prosa tan cautivadora estéticamente?

La verdad es que no lo sé, no sé cómo se logra ni dónde está el truco o secreto. Lo que sí sé es que siempre he pretendido eso que señalas, revestir lo truculento y horrible de la vida real con buena poesía y sensibilidad estética y crítica. Es, quizás, lo que más caracteriza todos mis libros, tienes razón. Extraer joyas del fango, en suma, porque la naturaleza humana es así, truculenta y reveladora a la vez, inconstante, luminosa y oscura.

La estética de Marginales debe parte de su belleza a las ilustraciones de Mik Baro. De nuevo viendo los dibujos surge la pregunta. ¿Belleza y horror son compatibles? ¿En cierta manera se realzan entre sí?

Es lo que comentaba en la respuesta anterior, sí: belleza y horror, noche y día, crueldad y ternura, ying y yang... Nuestra naturaleza, en esencia, bipolar, el uróboros de los alquimistas...

De hecho no es este el único de tus libros que cuenta con ilustraciones. ¿Qué aporta el dibujo a la escritura? ¿Por qué te interesa tanto el libro ilustrado?

Siempre me ha interesado la ilustración, efectivamente, me inicié como lector leyendo tebeos y cómics de superhéroes y horror, y progresivamente fui abordando otros campos. Creo que las ilustraciones complementan el lenguaje de un texto, lo enriquecen y aportan matices nuevos. Por eso, casi todos mis libros, sobre todo los de prosa, han sido acompañados de ilustraciones. Y también ese es el esquema del fanzine que edito, Vinalia Trippers: relatos para adultos ilustrados.

Sin embargo la industria editorial, con honrosas excepciones, no apuesta demasiado por el libro ilustrado. ¿Crees que se debe a la dificultad de conseguir una perfecta armonía entre dos creadores, el escritor y el dibujante? ¿O quizá al miedo a que un libro ilustrado parezca menos serio?

No creo que se deba a eso, porque esa armonía y simbiosis se logra a menudo, aunque tampoco sabría decir a qué se debe exactamente. Supongo que al afán de los editores de vender formatos clásicos, novela sobre todo, y al recelo de la industria editorial para apoyar nuevas propuestas.

En el caso de Marginales, el dibujo de Mik Baro tiene cierta estética que recuerda al cómic. Y, de hecho, en alguno de los relatos del libro parece rendirse homenaje a aquellas historias que editaba DC Comics, Tales from the Crypt. ¿Es exagerado considerar al cómic también como una manifestación literaria?

Efectivamente, en este libro hay mucho de lo que comentas, la estética de los Tales from the Crypt, que me marcó desde adolescente. No fue premeditado, pero esa influencia, obviamente, está ahí, sobre todo en la última parte del libro, Monstruos y prodigios. Para mí, las Historias de la cripta son, sin lugar a dudas, literatura, y a veces incluso de la buena. Aunque dirigida a un público en concreto y adaptada al formato de cómic.

Por lo demás, Mik y yo hemos trabajado desde hace mucho tiempo juntos en Vinalia Trippers, es un ilustrador fijo de la revista y, como yo, un amante de la literatura pulp y de la cultura pop, por eso le propuse ilustrar este libro y por eso captó tan estupendamente su intención y esencia.

En todo caso en tu literatura se encuentran influencias de lo más variadas. Y no hablamos solo de literatura. El cine, la televisión, el cómic, están muy presentes en la forma de plantear los relatos. Incluso nos atreveríamos a asegurar que sientes predilección por esas películas de terror llamadas, por algún extraño motivo, de "serie b". ¿Es así?

Claro que sí. De hecho, uno de mis últimos libros, Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno (Eutelequia, 2011), es un catálogo de películas de culto donde presto especial atención al cine de horror y ciencia ficción. Como te comentaba al principio de esta entrevista, mi literatura se nutre de muchos estilos y géneros, no sólo de la considerada alta cultura, sino también, y quizás incluso más, de la llamada cultura pop(ular), que siempre me ha interesado e inspirado mi obra, sin menoscabo, eso sí, de la tradición. Todo mezclado y bien digerido, con el paso del tiempo, ha dado como resultado mi forma de escribir e interpretar el mundo que me rodea.

Esto nos lleva al debate de la calidad de la cultura. ¿Hay cultura basura? ¿Debemos renegar de los libros o películas populares? Porque, es innegable que La matanza de Texas o Viernes 13 han influido más en algunas personas que El Quijote o Hamlet. ¿No es eso motivo para considerar también seriamente otros tipos de cultura?

Así lo creo también yo, desde luego. Como señalaba antes, este tipo de cultura, al menos para mí, ha sido tan importante y básica como la denominada alta cultura, aportando más dinamismo y puntos de vista a mi manera de escribir y entender la literatura. Es parte del mundo que nos rodea y por lo tanto no debe excluirse de nuestra escritura, sino integrarse en la misma. No me interesan los purismos, sino la hibridación.

Y hablando de lo mismo, ¿cómo ves el panorama cultural en nuestro país? Porque ver los presupuestos de Cultura, o su tratamiento fiscal, provoca casi más espanto que leer Marginales.

Jajaja, tienes razón. La verdad es que bastante penoso, aunque hablo a nivel institucional tan solo. Porque a nivel personal, nunca he dependido de instituciones ni subvenciones ni premios para desarrollar mi obra, apuesto por la independencia creativa, para poder expresarme sin preocuparme por nada ni nadie. No necesito ni quiero que nadie me subvencione, aunque respeto a los que eligen esa vía, por supuesto. Así que, personalmente, la crisis no ha afectado a mi faceta literaria, más bien al contrario, me ha hecho reafirmarme en esa independencia por la que siempre he apostado.

En ese difícil contexto de la cultura, hay un género que tú cultivas mucho, la poesía, que sobrevive con la determinación de un náufrago. ¿Cómo ves la salud de la poesía en la actualidad?

En mejor estado que nunca, quizás por lo que acabo de señalar. La crisis es, en el fondo, un aliciente para escribir poesía y denunciar la injusticia que nos rodea. Hay más y mejores poetas que nunca y muchas nuevas pequeñas editoriales pendientes de lo que se escribe en este momento en nuestro país. Cosas, ambas, que no se darían de igual modo si las circunstancias fueran otras. Por otro lado, es cierto, la poesía tiene lectores más fieles que la prosa, pocos, eso sí, pero más constantes y comprometidos.

En tu caso, parece evidente que la relación con las nuevas tecnologías es excelente. Mantienes un blog desde hace años y tus obras se editan frecuentemente en formato electrónico. Hay voces que auguran la desaparición del libro por culpa el ebook. ¿Cómo ves tú las tecnologías? ¿Como aliadas, como amenazas, como incertidumbres?

Bueno, me gusten o no, prefiero estar con ellas. La vida y la sociedad evolucionan rápido, y con ellas debe evolucionar también la literatura. En el fondo, yo veo las nuevas tecnologías, pese a lo que algunos afirmen, como un aliado del escritor, han democratizado la cultura, todo el mundo puede ahora publicar en su blog o muro, ya no hay vetos institucionales y la difusión de nuestras obras es potencialmente mucho mayor. Claro que valoro el libro clásico, en papel, como un objeto de culto. Pero no reniego tampoco en absoluto de los nuevos formatos que van surgiendo, blogs, ebook, facebook, etc etc. Bienvenidos sean, si sirven para potenciar la creatividad y libertad de expresión.

Tu ritmo de publicación es envidiable. Tanto con obras nuevas como con revisiones y reediciones, tus seguidores disfrutan de varias novedades al año. ¿Tienes algo en preparación para el futuro próximo?

Por supuesto, siempre tengo algo en mente. Relacionado con la poesía en esta ocasión: estoy trabajando en dos nuevos poemarios, Días de ruta y Arte de la ensoñación, que espero tener pronto listos. Y en varios otros proyectos colectivos, antologías, revistas, etc.

No podemos terminar sin hablar de Vinalia Trippers, uno de tus proyectos de más largo recorrido. ¿Nos harías el favor de abducir a nuestros lectores explicando de qué se trata?

Vinalia Trippers es un fanzine de relatos ilustrados para adultos que creamos en 1996 un grupo de amigos y seguimos, sin periodicidad fija, publicando a día de hoy. Hemos editado hasta ahora 12 números, algunos en formato de libro. Y junto a la revista, un suplemento de poesía titulado Poemash.

Nos interesa la literatura subterránea, políticamente incorrecta, que cuestiona la realidad y el mundo que nos rodea, esa que no encuentra acomodo ni hueco en los suplementos ni revistas culturales de gran tirada, la que casi nadie, nunca, se atreve a publicar: siempre que tenga calidad, es por la que nosotros apostamos.

Para los lectores curiosos, nuestro blog, donde pueden leer digitalmente nuestros números previamente editados en papel y noticia de nuestras actividades recientes, es: http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com.es/

El número 12, que está ya en imprenta, está dedicado al cine quinqui español y se titula Spanish Quinqui. Incluye, además, un suplemento de poesía dedicado a uno de nuestros poetas fetiche, El Ángel, ya fallecido.

En nuestras entrevistas solemos dar la última palabra al autor, para que se dirija a los lectores que aún no hayan leído alguna de sus obras. Así pues, si eres tan amable, nos gustaría que finalizases explicando a esos lectores qué van a encontrar en tus libros.

Vísceras, poesía y vida, básicamente. Un tipo de literatura escrita desde las entrañas. Y una forma de interpretar el mundo que nos rodea y conocernos mejor a nosotros mismos. 


En Internet podéis encontrar más información sobre Vicente Muñoz Álvarez, su blog y sus distintas obras. A modo de aperitivo, os dejamos algunos enlaces.

Blog personal:

Marginales en Excodra editorial:

Facebook:

Publicado en el nº 29 de la revista Punto de libro 

http://puntodelibro.es/index.php/entrevistas/11-vicente-munoz-alvarez

Ver relacionados:


MARGINALES en PUNTO DE LIBRO


Marginales

Vicente Muñoz Álvarez (textos)
Mik Baro (ilustraciones)

Excodra Editorial

La obra de Vicente Muñoz Álvarez ha pasado varias veces por nuestras páginas, y en esta ocasión vuelve a hacerlo con este libro de relatos, Marginales, que tras una azarosa vida en que sufrió transformaciones y reescrituras, fue publicado en 2008. Ahora, la editorial Excodra acaba de lanzar la edición electrónica, lo que supone una magnífica -y muy económica- ocasión para revisitar a este siempre interesante y original autor.

Marginales contiene medio centenar de relatos agrupados en cuatro capítulos, historias concisas y certeramente incisivas, estructuradas de manera que cada una de ellas sacuda al lector, le deje sin aliento o, como en la mejor narrativa de Poe, consiga que el corazón se salte un latido. Porque el elemento común de todos los relatos que forman esta obra es el horror -algo sutilmente distinto al terror-, un horror que surge de enfrentar al lector con los seres, fuerzas e instintos que pueblan ese lado oscuro de la existencia o que -según lo que prefiera cada lector- se sitúan más allá de la existencia misma.

La primera parte, Visionarios y malditos, entra en ese mundo de lo horrendo, de lo macabro, con relatos como El donante, con la muerte como protagonista, o El necrófilo, donde ésta comparte cabeza de cartel con el amor, en una combinación que no deja indiferente al lector. Desde estos primeros relatos se hace evidente que Vicente Muñoz Álvarez no tiene miedo a tocar ningún tema, y que su narración no se ciñe a las mordazas de lo políticamente correcto. Quizá lo más perturbador es la belleza estética que se percibe en prácticamente todos los relatos, que parece contradecir el contenido macabro de muchos de ellos. Cuesta en ocasiones admitir que un texto como El psicópata, cuyo título ya permite adivinar su sangriento contenido, pueda considerarse sin miedo a exagerar como un poema visual.

No solo encontramos muerte y horror en estos relatos. Marginales es, esencialmente, un libro con vocación fantástica, donde también son protagonistas la magia, las leyendas y los mitos. Esto queda apuntado en algunos de los relatos de esta primera parte, como El extraño o El extranjero, pero se hace más evidente en la segunda parte, Elementales, donde el autor realiza un exhaustivo recorrido por el mundo de los seres mitológicos, como si de una visita a un fantástico zoológico se tratase. Aquí encontramos faunos que nos recuerdan las dos caras de la Naturaleza, la amable y la ominosa; nereidas que roban a los hombres aquello que les es más querido, su descendencia, mientras que los silfos toman parte activa en la misma; ninfas y sirenas que seducen al hombre con razones mucho más poderosas que un simple canto; elfos que invaden los sueños; presencias que siempre generan angustia, dolor y, al fin, locura.

En la tercera parte, Místicos y profetas, aparecen nuevos protagonistas, la espiritualidad y el ascetismo, pero en ella sigue presente un aura de oscuridad, dolor y sufrimiento. Al final de muchos de estos relatos surge la muerte como destino inevitable. Pero parece como si ni la misma muerte fuera suficiente para calmar la necesidad mística de ciertas almas, como se ve en El penitente. En relatos como este o como El mártir se evidencia la dualidad, casi inseparable, entre misticismo y búsqueda del dolor físico. Pero en estos relatos también se describe el misticismo como una auténtica droga, como una manera de escapar a la realidad mundana, al hastío que produce la vida cotidiana.

Finalmente, en Monstruos y prodigios seres antinaturales y aberrantes entran en escena, ofreciendo nuevos modos de horror, de obscenidad, de repulsión. O abriéndonos puertas a realidades de las que no queremos ser conscientes. Pero no solo aparecen aquí monstruos fantásticos, de los que conforman el imaginario popular basado en leyendas y mitos. También los monstruos humanos hacen su aparición, revelando una monstruosidad aún más deleznable. En algunos relatos de esta última parte, la crudeza se hace, si cabe, más patente. La parte más desagradable de la realidad se nos muestra, como en El leproso. Pero, a la vez, son relatos donde la mentira y la venganza se combinan para ofrecer cierta suerte de justicia poética, como sucede en La bruja.

Como en otras obras suyas -véase Los que vienen detrás en el nº 7 de Punto de libro-, Vicente Muñoz Álvarez nos presenta historias que inevitablemente sacuden y, en ocasiones, pueden incomodar al enfrentarnos a nuestros propios fantasmas. Pero junto a las perturbadoras temáticas de estos relatos, el lector va a encontrar una riqueza léxica que le permitirá gozar -casi escandalosamente- de unos textos cuyo contenido parecería contradecir cualquier placer lector. Pero la estética de la narración y las acertadas descripciones que ambientan perfectamente cada relato obran el milagro de extraer belleza de las narraciones más dramáticas y terroríficas.

Y no podemos olvidar, al hablar de la estética de Marginales, las ilustraciones que acompañan a cada uno de los relatos. Porque esta es una obra magníficamente ilustrada por Mik Baro, un dibujante que se mueve en todo tipo de artes audiovisuales, desde el cómic hasta el vídeo. Sus ilustraciones, como los relatos a los que acompañan, se valen de su sobriedad y aparente simplicidad para asestar certeros aguijonazos en la imaginación del lector. Dos aspectos dan una gran coherencia al conjunto de estos dibujos: un uso austero y muy efectista del color, y un regusto a cómic que se acerca más a la estética del storyboard que al de la obra terminada. Y es que la fuerza perturbadora de las ilustraciones radica en la habilidad con la que Mik Baro aúna lo figurativo y lo alegórico, lo que obliga al lector a interpretar el dibujo a la luz del texto y, en último término, de su imaginación. Imaginación que entonces se nos presenta capaz de adentrarse en áreas de penumbra en las que, quizá, no osamos reconocernos.

Marginales no es un libro para sensibilidades pusilánimes, pero es, precisamente por ello, una muy recomendable lectura. Se trata de una obra que gustará a cualquier lector que espere de un libro algo más que una experiencia pasajera. Para quienes disfruten leyendo a Poe o a Lovecraft será una delicia, pero enganchará a cualquier lector que busque, al terminar de leer un libro, sentirse diferente en algún aspecto a como se sentía al comenzarlo.

Publicado en el nº 29 de Punto de libro


Ebook en Excodra Editorial


Ver relacionados:


lunes, 20 de mayo de 2013

ANIMALES PERDIDOS en EL HERALDO DEL HENARES


Vicente Muñóz Álvarez es un destacado personaje de la literatura underground, si es que todavía podemos seguir utilizando esta palabra. Poeta, cuentista, editor de revistas… se trata de un autor situado instintivamente en esa frontera donde quizás el salto al gran mundo comercial supondría renunciar a la calidad y autenticidad de su propuesta literaria.

Animales perdidos, su último poemario, es como dice José Ángel Barrueco en su excelente prólogo, “una travesía vital”, la crónica de un camino “desde el atosigamiento de los infiernos interiores” hasta el reencuentro final con la estabilidad y el amor.

“No eran buenos tiempos”, comienza el poemario, y luego de forma más explícita: “Me acababa de separar de mi mujer / y había tenido que dejar mi casa en el campo / y alquilar un apartamento”.

Como se aprecia ya por este principio, estamos ante un poeta que no busca expresarse “de manera bonita”, por supuesto nunca de forma retorcida, ni poner voz de falsete para causar buena impresión en el lector.

Casi por el contrario, estamos ante un poeta que llama directamente a la verdad y al corazón, un poeta que si busca (como es propio y al fin irrenunciable en los poetas) suscitar alguna emoción en quien le lee, será a través de mostrarle un palpitar del corazón igual que en el suyo, para que quizás se produzca en él el milagro de sentirse concernido, implicado, incluso afectado por lo que lee.

“Poco queda ahora / de lo que antaño fui: / el niño fascinado / el adolescente inquieto / el joven rebelde el amante cautivador… [y más adelante]: “Los niños envejecen / en sus casas, / la traición aflora / en cualquier gesto”.

Admirador de los escritores beat, sobre cuyas figuras coordinó la magnífica antología/homenaje de cuentos de autores españoles, Beatitud, esa admiración se aprecia ya no solo en la desnudez y cotidianeidad de la escritura, sino en ese trayecto esperanzado que es Animales perdidos, un viaje desde el fondo de nosotros mismos hacia el exterior, con la certeza de que al final acabará presentándose la “iluminación”, la “salvación”, el “triunfo”.

No en otra cosa creían los autores beat, aunque algunos de ellos nunca llegaran a vislumbrar nada; no otra cosa es, al fin, la literatura de viajes, aunque sean la crónica de un viaje interior, desde el principio de los tiempos… Hasta en los poetas más congraciados con la negrura se atisba su deseo de que, al final del todo, brille efectivamente la esperanza.

Estamos en el medio del camino. Y un elemento imprescindible (siempre lo hemos oído quienes, desde que abrimos el primer libro de poemas, ya sabíamos que estábamos condenados a algún día, tarde o temprano, recorrer por nuestro pie ese sendero; otros hay que se quedan imperturbables donde han ido a caer, allá ellos); un elemento imprescindible, decía, es despojarse de todo lo accesorio, de lo que nos han ido añadiendo a nosotros mismos.

Aprender a reconocernos, en resumen: “Pude haber sido / (para eso me educaron) / político periodista abogado / pero solo soy / quien soy”, dice, tan sencillo pero tan cierto, uno de los poemas. “Todas las mañanas / me pregunto / dónde duermen / la infinidad de extraños / que habitan en mí”.

Es, a mi entender, este “desasosiego de quien está desorientado y ya no encuentra su lugar en el mundo” (de nuevo estoy citando el formidable prólogo de Barrueco”, donde tanto este, como todos los libros de poesía, como aquellos textos hipnóticos de la generación beat, alcanzan su verdadera medida.

Porque en el inicio, en la oscuridad, fácil es caer en el magma general, y la salvación al fin, es algo bastante insulso, a que engañarnos. Donde las personas, y los poetas, muestran su verdad es en esta parte, en el recorrido del “purgatorio” que por fuerza ha de ser original, propio, no acepta acogerse a clichés.

“Los pájaros picoteando / el suelo en la terraza / la figurilla del lobo de mar / fumando en pipa / las flores del jarrón / que se han secado / el chasquido de la lluvia / en la ventana.” “Mi mundo es un pequeño cosmos / con barrotes de cristal / y dentro fuera / cerca lejos / la única frontera / que existe / es la ventana.”.

Y por último, al final del camino, el amor, que puede llegar de la manera más insospechada, “aquel día / lo recuerdo / tenía además / un tremendo / catarro”. Que no es solo el amor erótico, o la atracción hacia otra persona, sino el “A-mor” en su término etimológico y profundo, el “no muerte”, o a lo que nosotros (al poeta y al ser humano) importa: “llegar a vivir sin miedo”.


Ficha técnica:

Título: Animales perdidos
Autor: Vicente Muñoz Álvarez
Editorial Baile del Sol
140 páginas

Miguel Baquero, El Heraldo del Henares.



JOHN MCNAUGHTON

sábado, 18 de mayo de 2013

SOLEDAD


es tanta soledad

las noches insomnes de hotel
las sábanas frías
los lánguidos desayunos
las monótonas cafeterías
las horas al volante
los restaurantes vacíos
las sobremesas espesas
las cenas frugales
los latidos negativos

lo que a largo plazo
erosiona

lo que hace tan duro
este oficio


Vicente Muñoz Álvarez


viernes, 17 de mayo de 2013

HASTÍO


2 meses después
de haber comenzado la ruta

el hastío 
se apodera de mí

harto ya de la crisis
de tantas quejas
problemas cobros
devoluciones impagos
noches de hotel
maletas zapatos
menús baratos

sólo una palabra

 en letras de neón

brilla en mi mente

TERMINAR

y que dios
luego
reparta suerte


Vicente Muñoz Álvarez

AÚN SE PUEDE


Ante el intento de apropiación de las palabras por parte del poder político y económico, ante la manipulación a la que son sometidas disponiendo a su antojo el orden de éstas para crear las frases disparatadas con las que nos disparan cada día, ante la mentira y la corrupción que se han adueñado de la cotidianidad mientras el eufemismo se normaliza en el repertorio retórico de quienes nos gobiernan», un grupo de poetas leoneses se reúne hoy en el bar Santo Martino para demostrar que Aún se puede «llamar a las cosas por su nombre». Leerán poemas Abel Aparicio, Luis Miguel Rabanal, Víctor M. Díez, Carlos Huerta, Rafael Saravia, Jorge Pascual, MJ Romero, Toño Morala, Ildefonso Rodríguez, Silvia D. Chica, Felipe Zapico, Rosario Granell, Vicente Muñoz y Eloísa Otero.

miércoles, 15 de mayo de 2013

ADICIÓN


cuando puedas contar
los clientes que te quedan
por visitar en la ruta
con los dedos de las manos 

solía decirme mi padre 

en campaña 

es que estás ya a punto 
de terminar 

brinda por ello 
entonces

no ha llegado aún 
ese momento 

aunque está cerca 

pero de igual modo 
brindo por ello

huelo ya el verano
el monte y el mar 

y dejo atrás 
un largo camino

las manos de mi chica 
al llegar a casa 
cuentan el resto


Vicente Muñoz Álvarez

LA PERVERSA CARICIA DE SATÁN

lunes, 13 de mayo de 2013

PRÓLOGO a LOS VIAJEROS DE LA NOCHE


Hasta mediados de 2009 conocíamos al José Ángel Barrueco (Jab) narrador, articulista y crítico, autor de varios libros de relatos y novelas y gestor de un blog de referencia en la red, Escrito en el viento (http://thekankel.blogspot.com/), donde a diario aborda cuestiones literarias de muy diversa índole.

Le aplastaré con mis versos (publicado junto a Sin frío en las manos, de Javier Das, bajo el título genérico de No hay camino al paraíso - Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009) nos mostró una faceta suya inédita hasta entonces y un compendio de estremecedores poemas inspirados en la figura paterna, que se clavan como espinas punzantes en el corazón.

Poesía narrativa, autobiográfica y de no ficción (término acuñado por David González, autor del prólogo al citado libro) son los tres calificativos inmediatos que me sugiere este primer poemario de José Ángel Barrueco. Calificativos que, de igual modo, pueden aplicarse al que el lector tiene ahora en sus manos, Los viajeros de la noche, un maravilloso libro de amor y viajes que supone la confirmación de la voz poética y el talento de Jab.

Viajar, amar, buscar, sentir... son varias de las piedras angulares sobre las que se sustenta mi propia poesía y mi manera de enfrentarme a la vida y al mundo. También el paso del tiempo, los desheredados y marginales, la injusticia, el extrañamiento, la cultura pop(ular) y la muerte, presentes asimismo de un modo u otro en este poemario.

Supongo que dichas afinidades (conociéndome como me conoce) hayan sido tenidas en cuenta por Jab a la hora de invitarme a escribir el prólogo al presente libro, con el que me identifico plenamente y que suscribo verso a verso.

Al leerlo y releerlo, revivía una y otra vez experiencias propias (dulces y amargas) y volvía a recorrer viejos caminos, sin poder evitar que mi memoria e imaginación volaran: La beat generation, la terapia de la carretera, el viaje interior, la inquietud de la partida, la intensidad de la ruta, la sensación de lejanía y vértigo, el movimiento, la magia y la huida, la iluminación del amor y del sexo, la crispación del regreso...

Sobre todo ello, básico en mi formación, he leído y escrito mucho a lo largo del tiempo, y debido a ello, pienso, soy como soy y no una persona distinta.

Pero dejemos al margen las consideraciones subjetivas y centrémonos en el libro en cuestión.

Los viajeros de la noche propone al lector un recorrido físico y sentimental por algunas capitales de la Vieja Europa, y una búsqueda de trascendencia existencial, sentido y respuestas.

Las citas que abren el poemario implican ya de por sí, como carta de presentación, una visceral declaración de principios: fascinación y entrega (Pablo Casares), aprendizaje (Jack Kerouac), fidelidad (Ángel Petisme), empatía (Val MacDermid), nihilismo (David González), tenacidad y oficio (Varlam Shálamov) y ensoñación y sorpresa (Céline). Son, por decirlo de alguna manera, una síntesis certera y concisa de lo que vamos a encontrarnos, página a página y poema a poema, a lo largo del libro.

Acto seguido, sin más dilación, el despegue/ take off y el vuelo, y la introducción sutil de M., compañera y musa de Jab, a la que está dedicado el poemario.

Londres, capital del pop y la bruma, es la primera parada en la ruta, y el poema con que comienza el capítulo, extenso y evocador, un ejemplo de buen hacer poético y voz intensa y propia.

Narrativo, nostálgico y contundente, yo intenté suicidarme en Londres pone de relieve el gusto del Jab por contar historias, la atracción por los universos marginales y su concepción romántica y literaria del mundo, dejando claro ya desde el principio a qué tipo de filosofía y poética nos enfrentamos (para ti, para mí, para el suicida:/ el final siempre llega).

Los poemas que vienen a continuación muestran, a modo de estampas urbanas o pinceladas impresionistas, el ritmo y el vértigo de la gran ciudad, su poder de seducción e hipnosis, sus brutales contrastes y la ambigüedad de sensaciones que ese entorno le provoca al autor: iluminación y arrebato (sabor a pop y literatura, tu sonrisa en speaker’s corner), pero también angustia y miedo (psicosis del siglo XXI o los puentes que atraviesan el támesis).

Ambigüedad de emociones que estará presente, como cara y cruz de la misma moneda, en el resto del viaje y hasta el final mismo del recorrido.

Y ubicua siempre, como salvaguarda y ángel, la beatífica figura de M., aliento y sostén del poeta, que da lugar a algunos de los más emotivos versos del libro (y mi interior me indica:/ el sentido de vuestras travesías/ está sólo en saber que ella te ama).

Las siguientes paradas de la ruta, Basilea y Bruselas, Estrasburgo, París, Lisboa y otra vez Londres aportan magníficas visiones del recorrido, alternando poemas de contenido y denuncia social (extrarradio, el envoltorio de las ciudades, donde el mundo se acaba) con otros de carácter sentimental (el viaje, agua fresca en Estrasburgo) y descriptivo (la ciudad de las calles, notas de la moleskine).

Así hasta el aterrizaje/ landing, que cierra el poemario con unos memorables versos: volvemos/ desde los cielos/ para regresar al reino brutal/ de los hombres y las bestias// M. aprieta mi mano,/ me apacigua y pienso:// si he de morir, que sea en sus brazos.

Viajar, amar, buscar, sentir... son también para Jab piedras angulares sobre las que sustenta este libro y su manera de enfrentarse a la vida con sentido crítico y sensibilidad poética. Valores, ambos, desde mi punto de vista, esenciales para ejercer nuestro oficio.

Les invito ahora a subir a su avión amarillo
y recorrer junto a él Europa.

No olvidarán el Viaje.


Vicente Muñoz Álvarez,
primavera 2013.

Prólogo a Los viajeros de la noche, de José Ángel Barrueco (Editorial Origami, 2013).