viernes, 25 de mayo de 2018

EN UN LEJANO PUERTO



un atardecer

hace ya mucho tiempo

en un lejano puerto

la siguiente visión

un pequeño velero de madera
con una cabina llena de libros
y una pareja cenando dentro

en la proa dos bicicletas
y en la popa ropa tendida
secando al viento

metáfora
y bandera

pensé

de libertad


Vicente Muñoz Álvarez

DEL FONDO en casa de ÓSCAR ALONSO PARDO

jueves, 24 de mayo de 2018

SI PREGUNTAN POR MÍ, DI QUE NO ESTOY



recuerdo ahora, de entre miles, esta tarde de mayo de gris, ciertas palabras de mi padre al terminar la ruta: solía decir: si me tocara la lotería, hijo, mandaría a todos nuestros clientes, con cariño, una carta diciendo: muy agradecido por los servicios prestados, pero ahí os quedáis... eso, junto al omnipresente que nada te turbe que nada te espante, made in Sta Teresa, que nunca olvido, y esto otro también: si preguntan por mí, dí que no estoy...

suscribo sus palabras


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 23 de mayo de 2018

ESTE ES MI HIJO (que estudió Derecho y se torció por el camino)


acostumbrado a la férrea disciplina de los P.P. Agustinos durante más de una década (desde los cinco a los diecisiete años: de párvulos a selectividad), la Universidad, donde no era obligatorio ir clase y se podían conseguir sin dificultad los apuntes, fue una especie (otra) de liberación... apenas pisé el Campus el primer curso, después de asistir a algunas clases y aburrirme como nunca antes, ni siquiera en el colegio, lo había hecho... oh, la Facultad de Derecho... qué rancio aroma a podrido, qué compañeros más austeros y formales y anodinos y circunspectos (a diferencia de los de Biológicas o Veterinaria, mucho más hippies y enrollados), qué jerga tan imposible aquella, la jurídica, qué asignaturas tan densas y tediosas (Romano, Natural, Político, Civil), qué complicado me resultaba entenderlas y, lo más importante (en realidad lo único importante), memorizarlas... eran los tiempos, además, de Veredicto final, mi banda de rock, de la Movida y la noche leonesa, y de mis primeros amores e intensas lecturas e intentos de escritura, y me planteé muy seriamente dejarlo... pero el caso es que, más por no contrariar a mi familia que por ninguna otra cosa, no lo dejé, y contra viento y marea seguí allí, en la Facultad, estudiando Derecho, hasta que siete años después, con muchos desvelos y resacas a cuestas, obtuve la licenciatura... todo ello para tirarlo todo por la borda tiempo después, tras otros tres años de preparar oposiciones y hacer la P.S.S. (Prestación Social Sustitutoria: de la mili) y ponerme a vender zapatos con mi padre... este es mi hijo, que estudió Derecho y se torció por el camino, solía decir para presentarme a los clientes las primeras campañas, y yo me lo tomaba muy a pecho y le decía que no era verdad, que había terminado la carrera y que eso no era exactamente torcerse por el camino... más bien, pensaba y pienso, me enderecé por el camino... comprendí que ese, el Derecho, no era mi mundo ni espíritu, y decidí, como desde entonces he hecho siempre, seguir mi propio camino...


Vicente Muñoz Álvarez,
de Regresiones (Lupercalia, 2015)


lunes, 21 de mayo de 2018

EL CENTAURO



De Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) no hay quien sepa si es más poeta que narrador o más narrador que poeta. Ambos géneros (si es que este término tiene algún sentido en su obra) los ha practicado a su manera. Yo personalmente prefiero en él la poesía que sabe deslizar en su prosa. De su libro ilustrado«Marginales», aquí tenéis una genialidad: «El centauro».

Profesor Lílemus

EL CENTAURO

Escuchamos en la lejanía un rumor sordo y creciente, el trueno de una doble tempestad, y en el horizonte una nube de polvo hinchada precedió la llegada de los invasores del allende. Cayeron sobre nosotros como el viento, sembrando en nuestras filas el terror con largos cuchillos refulgentes y báculos de fuego que herían desde la distancia. Pero, aún más que sus ingenios, asombraba la fisonomía de sus cuerpos, fusión de hombre y bestia en un solo perfil. Su aspecto era fiero y espantoso: lo que parecía ser un hombre demediado se enfundaba en una carcasa rutilante y cegadora sobre la que rebotaban nuestras lanzas. Su cara apenas era discernible, oculta como estaba en una profusa mata de pelo desgreñado. El término de su espalda se fundía con la grupa de la bestia, de enorme vientre y ojos destellantes. Era ágil y fuerte, y la vimos varias veces saltando sobre nuestras cabezas impulsada por sus patas delanteras. Aturdidos por su magia y conscientes de su poder, nos postramos frente a ellos sin ofrecer apenas resistencia, prestos a idolatrarles como a dioses. Y entonces sucedió el mayor de los prodigios. Uno de ellos se acercó hasta nuestro grupo y ante nuestra mirada se escindió en dos partes sin esfuerzo, quedando bestia y hombre separados y aumentando así nuestro pavor. Su vez era ronca y cavernosa. Su nombre, Hernán Cortés.


Vicente Muñoz Álvarez, de Marginales 
(Eje Ediciones, 2008. Ilustraciones de Mik Baro)


miércoles, 16 de mayo de 2018

QUÉ CANSANCIO TAN GRANDE, MADRE



qué cansancio
tan grande

la vida

este baile
de máscaras
esta carrera
de fondo
el día a día
esta tensión

que todo cuadre
y encaje

que haya salud
dinero y amor

que nada te turbe
que nada te espante

que no
se te pare

de pura náusea
y hastío

el corazón

lo que debería
ser fácil
es complicado
y lo sencillo
difícil

madre

qué cansancio
tan grande

tanta sinrazón


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 15 de mayo de 2018

TODO NOS SABE A POCO



queremos siempre más
un rizo sobre otro rizo
y nada nos satisface
llena complace
y no aprendemos
nunca la lección

más es menos
y menos es más

todo lo queremos
y nos decepcionamos
y ofendemos
y por eso nada
en el fondo tenemos

tener y no tener
no tener o tener

armas del ego


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 14 de mayo de 2018

MUÑOZ ÁLVAREZ, POETA CREPUSCULAR



Decía Emil Cioran que la melancolía era un estado muy difícil de aprehender, puesto que se nutría de otros estados y sentimientos más profundos si se quiere. No es difícil encontrar la raíz de la tristeza, o volver los ojos hacia el interior de uno mismo para darse cuenta de que eso que oprime el pecho es aquello que llamamos nostalgia. Sin embargo, la melancolía no es tan fácil de explicar. Nace de un vacío pero no necesariamente de una ausencia. Es una molestia interna que padecemos en silencio y que muy pocas veces sale a la luz. Cuando acabé de leer el libro de Vicente Muñoz Álvarez (escritor, editor y poeta nacido en el León de los años 60), “Regresiones”, fue precisamente en este estado, tan próximo a la ensoñación y a la soledad en el que acabé.

Yo no nací en el León de los años sesenta, ni viví, como el poeta cuenta, los últimos años de aquella dictadura infame, ni tampoco asistí al despertar de la joven democracia que fue también el despertar de toda una sociedad sumida en el retraso social que supuso décadas y décadas de puertas cerradas al mundo. Yo nací diez años después que Muñoz Álvarez, y no fue en León, sino en el Buenos Aires de los años setenta, bajo la cortina de sangre de una de las dictaduras más sangrientas que se recuerden en Latinoamérica, y tan solo unos años antes de aquella absurda y estúpida guerra que se llevó por delante la vida de tantos pobres muchachos que marcharon a la muerte bajo una consigna atroz puesto que era absolutamente innecesaria, gratuita y ruin. Y sin embargo, las memorias de Vicente (que abarcan desde su niñez allá por los últimos días de Franco, hasta finales de los años ochenta, en plena efervescencia rockera), en una prosa de diario íntimo bañado en melancolía, me hicieron vivir junto a sus regresiones, el latido de muchas vidas que de alguna manera también era la mía.

Puede que fuera la nostalgia la que llevara a Vicente a escribir estas memorias ahora colectivas, pero qué duda cabe de que sus regresiones llevan el sello crepuscular de quien narra desde la plena consciencia de que nada volverá. Así lo explica en el inicio de uno de los capítulos:

“El objetivo y el fin de todas estas regresiones, como iréis comprobando o comprobaréis, es recuperar mi y vuestro pasado, porque es parecido, exorcizar mis fantasmas, descerrajar con ganzúa de plata las `puertas blindadas de mi corazón”

O en este otro, en el que el autor parte nuevamente de la nostalgia para entregarse a la prosa melancólica:

“sonrío… sonrío de puro gusto y placer cuando vuelvo (cada vez más últimamente) a los momentos perla de antaño, cuando pienso en mis dieciocho y veinte años sonrío, porque la nostalgia es siempre un placer, y allá que vuelvo una y otra vez, todos estos flashbacks vienen de ahí, como estigmas imborrables en el corazón y la piel vienen estos recuerdos a mí y también, por supuesto, debo contarlos… vuelven aquellos lisérgicos recuerdos a mí, y yo con ellos, a modo de caleidoscopio, me dejo llevar, quizás por lo adulterado del presente, este sucedáneo que nos han querido vender, en lo que han reciclado la sociedad…”

Y es que, Vicente Muñoz Álvarez, que lleva una veintena de libros escritos casi desde las sombras, es uno de los representantes de la cultura de la periferia, esa que no aparece en los grandes medios sino más bien lo contrario: se nutre y vive de la calle, de la gente. Así pues, aunque ya está curtido en la indiferencia del gran público (aunque he de añadir que supe hace un tiempo que su libro fue motivo de una charla en la universidad de León), nos regala esta obra que es parte de todos. Quieran o no. Nos brinda un testimonio auténtico y fértil y nos abre la puerta de su corazón que es al mismo tiempo su gran espacio anímico. Porque Muñoz Álvarez es todo corazón y crepúsculo. Y es en esas últimas luces del día, allá donde acaba el horizonte, donde hallamos su prosa aguardando en silencio.

Vuelvo entonces, a modo de despedida, a las palabras de Cioran:

“los elementos estéticos de la melancolía contienen las virtualidades de una armonía futura que la tristeza orgánica no depara. Esta conduce irremediablemente a lo irreparable, mientras que la melancolía se abre al sueño y a la gracia”


Ernesto Cobos,
en Crónica de un hombre invernal.


jueves, 10 de mayo de 2018

PEINA SUS ALAS



cuando
te encuentras
notas así

TE AMO

en la puerta
de la nevera

es que un ángel
vela por ti

aunque el mundo
se hunda alrededor
un ángel vela por ti

peina sus alas


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 8 de mayo de 2018

DEL FONDO: Dice la crítica:



Con Vicente y su doliente pueblo elegido, viajan también monstruosidades orgánicas vivas o no-muertas, criaturas de pesadilla surgidas de la coyunda bestial entre El Bosco y Lovecraft, Brueghel y Giger, Goya y Charles Burns, gloriosamente retratadas por las no menos visionarias y alucinadas ilustraciones de Andrés Casciani.

Jesús Palacios

Como habrá podido comprobar el lector tras terminar el viaje inducido por Vicente y Andrés, la simbiosis ha sido perfecta y muchas veces cuesta pensar qué fue antes, si la ilustración o la palabra. Se convierten así en un perfecto nuevo cuerpo que como el texto o la imagen se va transformando ante los ojos atónitos del espectador.

Pablo Malmierca

El poeta y editor leonés acaba de publicar en su sello Vinalia Trippers el poemario de terror ‘Del fondo’, en el que destacan las impactantes ilustraciones en blanco y negro del dibujante argentino Andrés Casciani.

Joaquín Revuelta, La Nueva Crónica

Acabo de recibirlo y ya os puedo decir que es una maravilla, un libro de culto. Enhorabuena a Vic por sus versos desde las entrañas, a Andrés por sus impresionantes ilustraciones y a Rodrigo por todo el curro para obtener un libro de la máxima calidad. Pedazo de propuesta literaria, señores. 

Esteban Gutiérrez Gómez

Un viaje fantástico detallado por Andrés Casciani, que ha aportado con sus ilustraciones -75 en total, una por poema- la oscuridad que el escritor leonés cincela con sus palabras, en una narración que defiende el lenguaje poético para acometer el trayecto al mundo de los sueños.

Camino Sayago, Tam Tam Press

Esta tarde, en el buzón, una auténtica maravilla: DEL FONDO, del poeta y narrador y hermano Vicente Muñoz Álvarez, uno de los pilares de la escritura contracultural española, acompañado en esta nueva aventura por el ilustrador argentino Andrés Casciani. El resultado final: una joya. Chapeau.

David González

Pasar tres, cuatro páginas al tun tun, sentir un estremecimiento y exclamar: Joder, qué preciosidad, qué cosa más bonita. Mi enhorabuena a Vicente Muñoz Álvarez, a Andrés Casciani y a todo el equipo de Vinalia Trippers por una edición impecable. Estáis a otro nivel.

Pepe Pereza

Próxima al género de la novela gráfica y plenamente adscrita al género del terror, este nuevo libro renueva, completa, amplía y eleva a otro nivel una obra anterior, alumbrada hace ya dos décadas y que estaba descatalogada desde hace tiempo.

Chechu Gómez, Cadena Ser

De su pasión por la cultura subterránea, por la literatura de horror y por el cine de culto ha extraído Vicente Muñoz Álvarez la abisal materia prima de la que se alimenta Del fondo, su espeluznante nuevo volumen, magnífica e inquietantemente ilustrado por el argentino Andrés Casciani.

Emilio Gancedo, Diario de León

No hay pirotecnia en las páginas que labra Vicente y sí mucho de su condición de explorador de la realidad, un aventurero que hace de la cotidianeidad y la rutina un imprevisto y que ahonda en toda circunstancia desde el vértice que le proporciona esa capacidad suya para atrapar cada instante.

Emilio López Castellanos, Ileón.com

Tomar distancia y disfrutar del bestiario que nos alimenta desde la infancia. Mitos y cultura subterránea que Vicente reivindica y conoce como nadie y que ahora podéis disfrutar o sufrir gracias a la colaboración de las inquietantes y maravillosas ilustraciones de Andrés Casciani, un virtuoso mago del dibujo, pintura y grabado. 

Julia Navas Moreno

A medio camino entre el cómic, el poemario y la narrativa de terror, Del fondo, que cuenta con unas extraordinarias ilustraciones de Andrés Casciani, es un viaje en modo poético por los abismos de la locura y del infierno.

José Ángel Barrueco

La penumbra siempre ha envuelto la obra de Vicente Muñoz. Ahora, el escritor se emboza el manto de las tinieblas para presentar su libro más oscuro, un poemario en el que no hay lugar para las coartadas. La muerte, la última estación, se convierte en el único habitante del libro, ilustrado por Andrés Casciani.

Cristina Fanjul, Diario de León

Vicente Muñoz Álvarez publica un libro que es más que un libro, una obra artística en la que le acompaña el ilustrador y artista visual argentino Andrés Casciani. Una edición mimada hasta el extremo. Una verdadera joya.

Pedro Gascón

En el submundo articulado por Vicente Muñoz todo es aterrador. Los cuerpos de los humanos se van transformando y deformando para adaptarse a los cambios del propio túnel y a la alteración del tiempo en esa oscuridad en la que conviven con otros organismos que se alimentan de los desechos de los cuerpos.

José Enrique Martínez, Filandón

Un infernal descenso a las profundidades de la condición humana, una lúcida crítica al Capital, al Sistema establecido, en el que los individuos mutan de bestia en bestia, una vez tras otra, en deformes, que caminan adentro de un laberinto en el que no existe salida porque en lo deshumano no hay escapatoria.

Gsús Bonilla, Poétikas

Páginas que rezuman, tinta espesa que se pega a la piel para corroerla, un túnel que te engulle y te regurgita atónita del viaje. Una simbiosis perfecta entre Vicente Muñoz Álvarez y Andrés Casciani para parir esta travesía alucinada y alucinante.

Ana Grandal

No tengáis miedo ni dudas a la hora de bajar hasta el fondo del túnel oscuro que nos abren estos dos genios, Vicente con sus textos y Andrés con sus ilustraciones.

Miguel Borgas

Poe-sadilla demoledora y (a partir de ahora) recurrente. Como triturar en una batidora el infierno de Dante hasta convertirlo en casquería, aliñado con lo más sucio de Cronenberg, de Lovecraft, de Alan Moore... Dibujos y textos aliándose para generar una de esas experiencias casi psicotrópicas de las que tanto sabe Vicente.

Juanjo Ramírez Mascaró

Una perversión de El jardín de las delicias de El Bosco retratando, en este caso, el inframundo o el fracaso de la creación. Una travesía roja y agónica dentro de uno mismo. Una alegoría de nuestra fe y degradación. Nuestro epitafio zombie, la promesa de luz a cambio de la anulación de la carne. Vicente, radiografía, magistralmente, la putrefacción a la que sometemos nuestras almas en pos de una verdad tan inventada y patentada como triste, tan hueca, tan blanca. Casciani, ilustra en crudo, ese tour por el abismo.

Julia Roig, Culturamas

Del fondo puede ser la obra definitiva en que Vicente ha volcado, con inigualable maestría, gran parte de sus filias cinematográficas, literarias, culturales, las más oscuras de ellas, a la par que sus fobias más filosóficas. Un libro objeto de una delicadeza bizarra y dolorida, una deliciosa cartografía del abismo en que perderse por horas (todas las que aún restan hasta que nos asuste la luz del día)... un viaje del que es imposible salir ileso. 

Pablo Cerezal, Vislumbres de El Dorado

Un libro que festeja la poesía desde su óptica es Del fondo (Vinalia Trippers), del leonés Vicente Muñoz Álvarez, con prólogo de Jesús Palacios y epílogo de Pablo Antonio García Malmierca y con ilustraciones de Andrés Casciani, posiblemente el mejor libro ilustrado, en blanco y negro, que yo he visto.

Enrique Villagrasa, Librújula

Un viaje asfixiante por nuestros demonios, una alegoría de una sociedad enferma, de la ceguera y la adoración a los falsos profetas. Una joya. 

Jorge M Molinero

*
Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com

Argentina: andrescasciani@gmail.com

Booktrailer: 


lunes, 7 de mayo de 2018

DEL FONDO según JORGE M MOLINERO



Del fondo, de Vicente Muñoz Álvarez e ilustrado por Andrés Casciani, producciones Vinalia Trippers, 2018.

Un viaje asfixiante por nuestros demonios, una alegoría de una sociedad enferma, de la ceguera y la adoración a los falsos profetas. Una joya.


Jorge M Molinero

Booktrailer: 


viernes, 4 de mayo de 2018

ATANOR



según
qué punto 
de vista

el fin
o el principio

el ser
o la nada

el infierno
o el cielo

el oro
o el plomo

el orden
o el caos

depende
de cómo
lo mires


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 3 de mayo de 2018

SÍSIFO BAJANDO LA PIEDRA



comienzo a llegar poco a poco, ya agotado, como en una psicodélica maratón, al fin de mi ruta, mi éxodo zapateril, un par de semanas y ya, libre libre quiero ser... desde que hace 21 años 21 comencé con mi padre a vender zapatos (estudió Derecho, pero se torció por el camino, solía decirle a nuestros clientes como carta de presentación), ninguna campaña como esta, tan frustrante y estresante y difícil... que no venden, que no pueden, que no compran, que no pagan, que se arruinan, que cierran, que el mal gobierno les sangra, que si los chinos, que si el tiempo, que si internet, que no llegan a fin de mes... así cliente tras cliente y tienda tras tienda desde hace dos meses y medio ya, suyo será el reino de los cielos... tortura, calvario y matadero, este oficio mío, por no hablar del otro, la literartura, hoguera de las vanidades, refugio y trinchera, nuestro es, metafóricamente hablando, el purgatorio en la tierra... así ando y soy y estoy estos días, entre ambos frentes me debato, escribir y vender zapatos, y las noches de insomnio y kilómetros y más kilómetros y paranoias extrañas en la carretera... pero también, y a medida que me acerco a mi meta, al fin de esta tremenda odisea, Ulises reencarnado, liberto desencadenado, Sísífo bajando la piedra, el olor a verde y mar ya en mis venas, las setas y el bosque y la playa a la vista, sensaciones y paisajes que comienzan a ser ya de otro color, el cielo más nítido, mi corazón más templado, brotes en la cabeza... justo por eso, esa libertad que está al llegar, mal menor lo demás, pienso, sigo en la carretera...


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 2 de mayo de 2018

LOS QUE VIENEN DETRÁS: Fragmentos (4)



Siempre me gustaron las sorpresas. Desde niño, cuando mi madre o mi hermana o mis amigos venían con sus regalos envueltos en papeles de colores... dedicatorias... lazos... cintas... Magia. Lo de menos, en realidad, es lo que hay dentro. Puede gustarte o no y eso no importa. Si eres buen simulador... precioso... me hacía falta... y tan bonito... Es bien sencillo, manipular a las personas, hacerlas creer mentiras, manejarlas, confundirlas, forzar sus sentimientos.... Pero eso sí: que no falte la magia. Si no hay magia no merece la pena ya estar vivo. A eso me refería antes, cuando hablaba de los paquetes de regalo, la emoción visual, el sentimiento, el colorido. Ahí está la clave: burlar al tiempo y distorsionar la realidad. Algo estupendo. Que vivir sea un juego de niños. Y seguir siendo siempre un cachorro.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Los que vienen detrás y otros relatos
Prólogo por Hernán Migoya. Ilustraciones de Miguel Ángel Martín 
(DVD ediciones, 2002)


lunes, 30 de abril de 2018

EL MUNDO QUE HEMOS CREADO



yo te decepciono a ti y tú a mí y nosotros a vosotros y a todos el mundo que hemos creado, este espejismo falso y absurdo, etc... todo nos decepciona a todos y a todos decepcionamos, pero alrededor todo es en el fondo lo mismo, cambiamos nosotros y el mundo apenas, cuando debería ser primavera es otoño y viceversa, amor o desamor, blanco o negro, no cambia lo de afuera, iluminamos o decepcionamos nosotros, veletas al viento, ángeles o demonios, según qué punto de vista, luces de otoño o primavera...


Vicente Muñoz Álvarez

DEL FONDO según ENRIQUE VILLAGRASA



Un libro que festeja la poesía desde su óptica es Del fondo (Vinalia Trippers), del leonés Vicente Muñoz Álvarez (1966), con prólogo de Jesús Palacios y epílogo de Pablo Antonio García Malmierca y con ilustraciones de Andrés Casciani, posiblemente el mejor libro ilustrado, en blanco y negro, que yo he visto: “pero prefirió guardar silencio/ y se negó a admitir otra verdad”. La poesía siempre busca la belleza, sea como sea: aunque sea en un abismo.


Enrique Villagrasa, en Librújula


Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com

Argentina: andrescasciani@gmail.com

Booktrailer: 


jueves, 26 de abril de 2018

EL CAPITALISMO, LA ANSIEDAD, EL MONSTRUO


todo raro y confuso estos días, confuso y raro todo estos días, este planeta maravilloso y podrido, podrido o maravilloso, según lo mires y veas, pregúntatelo... vuelvo de Zamora ahora, de vender algunos zapatos, insuficientes zapatos, y mis clientes, mártires de la crisis y el tiempo, rotos y angustiados, que esto se hunde, que todo naufraga, que el mundo agoniza, y kilómetros y kilómetros y tiendas y carretera, tantos kilómetros y tiendas y carretera, la tierra como una laguna y esa laguna, a su vez, como espejo y reflejo de lo que somos, selección natural, bella y bestia, el progreso, el capitalismo, la ansiedad, el monstruo...


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 23 de abril de 2018

GUN CRAZY



Otra de mis cult movies favoritas y una de las joyas indiscutibles del cine serie B, Gun Crazy (El demonio de las armas), sigue brillando con luz propia décadas después de ser filmada.

Inspirándose vágamente en la vida de Bonnie Parker y Clyde Barrow, Joseph H. Lewis dirigió en 1950 esta historia de sinsentido y violencia, llena de secuencias grandiosas e imágenes inolvidables, descarnada, fatalista y oscura como la tumba donde yace mi amigo (parafraseando a Malcolm Lowry).

Desde el guión magnífico de Dalton Trumbo a la impactante fotografía en blanco y negro, las interpretaciones geniales de John Dall y Peggy Cummings (definitiva mujer fatal, despiadada, frívola y cruel), el crescendo de la tensión dramática, los travellings, picados y contrapicados, etc, todo se engarza a la perfección en esta película de amor, sangre y huida, trágica y nihilista donde las haya, redonda y maldita entre las malditas.

Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011. LCLlibros.com, 2013).

viernes, 20 de abril de 2018

DEL FONDO según PABLO CEREZAL



Las delicias del insomnio

Quien no conoce el insomnio no conoce el pánico. Sí, lo sé, el común de los mortales aquejados de insomnio sólo piensan en la terrorífica jornada laboral del día siguiente, en las ojeras como bolsa de la compra reventona de productos caducados, en el escozor de la luz de la oficina cual neón antediluviano y cruel, en tener que regresar a la cama, cuando finalice la jornada y, tal vez, encontrarse de nuevo con la pesadilla de no poder conciliar pesadillas... ni mucho menos placenteros sueños en que una odalisca desvista tules y revista salivas en dedicación exclusiva a la propia polución nocturna. Pero el insomnio es también esa frontera sobre la que vuelan los proyectiles de un futuro cosido en derrotas, ese mendrugo de pan duro en que escarban las hormigas del azar menos azaroso, esa autopsia de tropiezos con víscera de zapato malgastado, ese duelo sin gloria en que batirse contra la mentira en que el reflejo nos reconstruye de amianto y cinismo... el insomnio como cruz de esa moneda que la vigilia lanza al aire para ganarnos la partida, siempre.

Y el insomnio, a pesar de todo, atesora maravillas, como las atesora el dolor en las cicatrices del masoquista, o el látigo que sujeta férreamente el sádico entre sus garfios... garfios: una de las múltiples y tenebrosas imágenes con que Vicente Muñoz Álvarez desgarra la psique del lector de esa joya que ha debido parir en el más oscuro Averno de su propio insomnio. Del fondo, se llama esta crisopeya que maneja nuestros más abismales terrores para proporcionarles áurea textura de ambrosía sensorial, este nuevo artefacto literario que, cual demiurgo enajenado, ha modelado Vicente con los barros del espanto, ayudado en esta ocasión por otro alquimista (del trazo, este): Andrés Casciani. El resultado es un sensacional viaje a los abismos del ser humano.

Prosa poética, poesía cruel, relato de horror, aullido atávico... un viaje, al fin, a lo más profundo del ser humano, ese abismo en que pierde lo único que (por más que se jacte de poseer, además, de inteligencia) tiene: la carne. Porque la mente ya está perdida, y el predicador lo evidencia arrastrándolo más y más al fondo, en una espiral violenta de llanto y desesperación que parece no tener fin y logra que el insomnio mute en juego infantil. Así es Del fondo, así nos lleva Vicente, agarrando con mano firme nuestros intestinos, al fondo de nuestros terrores más ancestrales, así descompone nuestro cuerpo por el camino, así lo recompone en aullidos el trazo delirante de Andrés, el grafismo despiadado y convulso con que ilustra esta, nuestra más deliciosa pesadilla.

Del fondo puede ser la obra definitiva en que Vicente ha volcado, con inigualable maestría, gran parte de sus filias cinematográficas, literarias, culturales, las más oscuras de ellas, a la par que sus fobias más filosóficas. Porque la nueva carne no nacerá de una evolución, sino de esta involución que ya vive la sociedad occidental y en que, felices como cerdos en charco, chapoteamos... pero el charco es de sangre, y por mucho que nos acostumbremos a ello no deja de resultar aterrador. Difícil superar este libro/joya/artefacto, ya. Porque, además, esta es, sin duda, la obra definitiva en que Vicente ha plasmado los abismos/delicias del insomnio, cuando ya todo es carne mancillada porque la mente no te pertenece.

Un libro objeto de una delicadeza bizarra y dolorida, una deliciosa cartografía del abismo en que perderse por horas (todas las que aún restan hasta que nos asuste la luz del día)... un viaje del que es imposible salir ileso. 

Decía al inicio que quien no conoce el insomnio no conoce el pánico. Aquí tiene una oportunidad única de acercarse a él, de la mano de Vicente y Andrés, porque el insomnio, lo sé, viene Del fondo.


Pablo Cereza, en Vislumbres de El Dorado.


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Booktrailer: 


martes, 17 de abril de 2018

LITERARTURA




en medio de la campaña ahora, paso del ecuador ya, kilómetros y kilómetros y zapatos y más y más zapatos, como en un bucle temporal vivo y sueño por y para el calzado estos días de ruta, sólo zapatos dentro y fuera de mí, pero dándole vueltas y vueltas, también, en los pocos ratos libres que tengo, a mi otro oficio, la escritura, la literartura, mis impresiones y sensaciones y las de mis muchos hermanos del gremio, frustrados, ninguneados, desencantados, hasta el mismísimo tuétano de darlo todo sin recibir nada a cambio, los mejores cerebros de mi generación agotados y a punto de tirar de la toalla y huir, don o maldición, me pregunto, suyo será el reino de los cielos... y qué hacer si no y en dónde y en quién refugiarse, lucha que te lucha contra las palabras como si fueran molinos, diamantes entre el estiércol, y qué otra perla y qué cáliz, qué milagros, alquimias o drogas, sustitutos, travesías, qué puertos...



Vicente Muñoz Álvarez

DEL FONDO en CULTURAMAS



Del fondo, “Llegar sin desplomaros a vuestro fondo y esencia”, Vicente Muñoz Álvarez

Vicente Muñoz Álvarez, nos trae Del fondo, un relato/poema de terror ilustrado brutalmente -con nuestras vísceras y culpas-, por Andrés Casciani. Un verso arrebatado por H. P. Lovecraft, Crowley, Burns y Cronenberg, entre otros. Una perversión de El jardín de las delicias de El Bosco retratando, en este caso, el inframundo o el fracaso de la creación. Una travesía roja y agónica dentro de uno mismo. Una alegoría de nuestra fe y degradación. Nuestro epitafio zombie, la promesa de luz a cambio de la anulación de la carne. Vicente, radiografía, magistralmente, la putrefacción a la que sometemos nuestras almas en pos de una verdad tan inventada y patentada como triste, tan hueca, tan blanca. Casciani, ilustra en crudo, ese tour por el abismo. Desnudan una luz prometida que deviene fluorescente de cocina y nos desembocan en preferir el deterioro de la carne que ruge y arde, que se mastica y pudre, que sangra, huele y se deshace, a cualquier dictado del predicador. El juego de imágenes, sombras y dobles sentidos, el no saber si seguimos la luz o es ella la que nos asalta y amenaza, nos convoca a la pérdida dentro de uno mismo pero libres. Vicente, y su imprudencia de la lucha, que diría Rimbaud, acaba iluminando el hueco más hondo, bruto, sucio e insondable que albergamos. Una invitación a ser nosotros, a ser túnel, a degradarnos libremente, sin miedo y con toda la oscuridad del mundo.


Julia Roig, en Culturamas


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Argentina: andrescasciani@gmail.com


domingo, 15 de abril de 2018

DEL FONDO según JUANJO RAMÍREZ MASCARÓ



¡JODER! "Del Fondo" de Vicente Muñoz Álvarez, con ilustraciones de Andrés Casciani. Poe-sadilla demoledora y (a partir de ahora) recurrente. Como triturar en una batidora el infierno de Dante hasta convertirlo en casquería, aliñado con lo más sucio de Cronenberg, de Lovecraft, de Alan Moore... Dibujos y textos aliándose para generar una de esas experiencias casi psicotrópicas de las que tanto sabe Vicente. Ya sé con qué voy a soñar hoy.


Juanjo Ramírez Mascaró

jueves, 12 de abril de 2018

VIS ET HONOR




vuelvo ahora de Pucela como un torbellino, puro correcaminos, mec mec, la adrenalina rugiendo en mis sienes y la sangre latiendo fuerte en mis venas, pum pum, de tanto estrés y trajín estos días, zapatos y zapatos y más y más zapatos y clientes que se han muerto y otros que han cerrado y otros que se han arruinado y el cielo griste y melancólico y lluvioso sobre y dentro mí... los días de ruta, ahora, más complicados y tediosos que nunca, esa insondable soledad de las noches de hotel y las sábanas frías, tan ajeno e impersonal todo, tan lejos y distante de mí, y kilómetros y kilómetros y carretera y paisajes encharcados y las nubes bajas y asfixiantes y todo, como en un apocalíptico sueño, decadente e inundado y ardiendo... Babilonia se hunde, pienso mientras conduzco, el comercio naufraga, es lo que nos toca, lo que nos merecemos, el capitalismo, lo que hemos creado, pero también: qué tendremos por dentro, los humanos, que a todo nos enfrentamos, con fuerzas renovadas y sacadas de no se sabe dónde ni cómo, fracasemos o venzamos, a todo nos enfrentamos, vis et honor para los romanos, me recuerdo, justamente en ello andamos...


Vicente Muñoz Álvarez

REGRESIONES según ERNESTO COBOS



De las lecturas y relecturas marcadas para este año que poco a poco comienza a extinguirse, quiero destacar la de un escritor contemporáneo: Vicente Muñoz Álvarez. Comencé a hojearlo hace unos días y ya no pude parar. Sus "regresiones", sus memorias, casi desde la mirada del niño que nunca nos debiera abandonar, me hicieron mirar hacia mi propia vida, al territorio de los gratos y borrosos recuerdos de la niñez; tan similar fueron nuestros años de magia a uno y otro lado del océano... 

Hemingway, Dos Passos y Wolfe, esperan pacientemente sus respectivos turnos de lectura. Sé que lo entenderán.


Ernesto Cobos

viernes, 6 de abril de 2018

DEL FONDO en LA BIBLIOTECA DE MIGUEL BORGAS



Reseña «Del Fondo» de Vicente Muñoz Álvarez

Título: Del Fondo
Editorial: Vinalia Trippers producciones
Año: 2018
Género: poesía 
Autor: Vicente Muñoz Álvarez (texto) Andrés Casciani (ilustración)
Ilustraciones: Sí
Páginas:150
Precio: 15€
Conseguido: Ejemplar adquirido al autor mediante el escritor, y amigo, Pablo Malmierca


PRESENTACIÓN

Hoy os traigo una maravilla sacada del rincón más oscuro de la mente del autor Vicente Muñoz, que en cooperación con el ilustrador argentino Andrés Casciani, han creado para recordarnos a todos el poder de la Oscuridad. Y es que esta obra de poesía, con las potentes imágenes, y el diseño interior de maquetación lo convierten en una obra única que cuida mucho la estética y el contenido para contarnos una historia tenebrosa, de conocimiento personal, de destrucción del alma y del mismo ser que se atreve a bajar hasta el fondo mismo de la existencia.

OPINIÓN

Para entrar pronto en materia diré que este libro solo interesará a un sector muy particular de la sociedad lectora, ese nicho de seres que buscamos huir de la luz, que nos gusta disfrutar de la oscuridad de textos trabajados y con las palabras precisas, buscadas y seleccionadas a dedo para así crear un viaje casi espiritual en el que encontrarnos frente a frente con la Nada más inmensa y negra jamás creada. Debo decir que no conocía la obra de ninguno de los autores y ha sido un descubrimiento maravilloso, al impecable estilo del escritor hay que sumar el estilo del ilustrador, basado en garabatos, líneas, rayas... que con la fuerza de la escala de grises nos hará detenernos a dejar que cada texto penetre en nuestra mente a la vez que la fuerza visual de cada doble página sea inmisericorde con nuestros ojos para ayudarnos a descender paso a paso en la lectura de este poema desolador y destructor de esperanza.

La historia es muy sencilla, una ciudad es engañada por un predicador para descender a unos túneles para encontrar la salvación, tras hacer caso al «vendehúmos» quedan atrapados en unas galerías oscuras, llenas de peligros abismales y monstruosos, en los que poco a poco van perdiendo su propia esencia humana para convertirse o en criaturas horrendas o en parte viva de las paredes del ser que los cobija. Viajaremos con ellos en su autodestrucción, veremos como a cada paso lo único que encuentran es la muerte de formas horripilantes, tanto por criaturas como por engranajes mecánicos o a manos de sus mentes controladas por el túnel que tanto ansía que forman parte de él. El descenso es siempre hacia abajo en busca de una luz ya extinguida para todos ellos, una esperanza que les abandonó en el mismo momento que pusieron un pie dentro de esas oscuridad viva.

Las situaciones narradas tienen la hermosura intrínseca de la propia muerte, ya he dicho que este libro no es para todos los públicos, como cuando nacen seres de las heridas que tienen los protagonistas, seres que salen de seres y que a su vez generarán otros seres, techos llenos de miembros mutilados que gotean sangre y óxido a partes iguales, ensoñaciones de pesadillas vívidas que atormentan sin descanso a la población al completo de Yillmora. Sin olvidar que todas ellas tienen representación gráfica que nos hipnotizará durante minutos para ayudarnos a comprender, y vivir, el dolor que se nos transmite con cada frase.

Como os decía antes este libro es un viaje, y es un viaje personal, cada persona entenderá la historia de una forma distinta, al menos así lo pienso yo. Muchos lo verán como una historia de terror de unos seres sin suerte, otros podrán ver un reflejo de una sociedad engañada por las religiones y sus fanáticos, habrá quien extrapole a la sociedad actual y verá cada miseria que aquí se narra como un espejismo de algún acto actual. Pero mi opinión es que se trata de un viaje personal, hacia nuestros pensamientos más oscuros, que esos pasajes del horror son nuestros pensamientos e ideas, que somos nosotros mismos quienes nos torturamos en el viaje de la vida, para así llegar al fin mismo de la existencia, el dejar de existir. Cada prueba que se relata aquí va muy ligada a momentos personales de la vida de cada uno, como el proceso de transformación de humano a bestia o los actos de canibalismo devorándonos a nosotros mismos, pues estas grutas están formadas de nuestra carne y sangre, como quien desciende de una depresión insalvable en la que solo se sentirá bien al tocar fondo y una vez allí decidir, si escavar para encontrar una luz aún más oscura o hacer de la oscuridad su hogar por siempre.

CONCLUSIÓN

Es un libro necesario para todos aquellos que buscan ir más allá en su conocimiento de los dones de la Oscuridad, una lectura amena y pesada, en el sentido que caerá en nuestra alma como una losa, que tardaremos mucho en olvidar. Además de tener muchas relecturas y que serán personales tanto por el momento de nuestra vida como por el tipo de persona que somos.

No tengáis miedo ni dudas a la hora de bajar hasta el fondo del túnel oscuro que nos abren estos dos genios, Vicente con sus textos y Andrés con sus ilustraciones.

ENTREVISTA A VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ


1- ¿De dónde sale «Del fondo»? La idea; es un conjunto de tus pesadillas, de tus miedos, de tu mundo interior, es tan solo una historia oscura que te rondaba la mente… Autores referentes a la hora de crear.

Del fondo es una versión revisada, ampliada e ilustrada de un poemario titulado Buscando la luz, que edité con mi sello editorial, Vinalia Trippers, hace ahora justo veinte años, en 1998. Escribí ese libro mientras trabajaba eventualmente en una tienda de cómics, Elektra, influenciado por el cine de David Cronenberg, sobre todo el ciclo de la Nueva Carne, Videodrome, Vinieron de dentro de..., Cromosoma 3, Rabia, etc, por los cómics de Charles Burns, Agujero Negro, Misterios de la carne, Burns Again, y por toda la literatura gótica y de terror del siglo XIX, básica en mi formación, de Allan Poe a H.P.Lovecraft y sus discípulos, pasando por Lautreamont, J.K,Husmans, el simbolismo y el decadentismo, etc, etc. Editamos entonces 300 ejemplares que pronto se agotaron y ahí terminó su andadura. Hasta que hace un par de años Andrés Casciani, un ilustrador habitual de Vinalia Trippers, me propuso ilustrar un libro mío. Estuve un tiempo pensando qué podría cuadrar mejor en su estética, expresionista, tenebrosa y oscura, y decidí enviarle este poemario. Con la particularidad de que al ir a revisarlo comenzaron a salir a borbotones poemas nuevos, tantos como los de la versión original, dando lugar a un libro mucho más completo y extenso. Andrés se entusiasmó con esta segunda versión y se puso inmediatamente manos a la obra, enviándome a partir de entonces cada semana una o varias ilustraciones, hasta completar las más de setenta que incluye el libro.

Por lo demás, Del fondo es un poemario de horror puro y duro, lleno de vísceras, abominaciones y excesos, una exhibición de atrocidades, que diría Ballard, compendio de mis pesadillas, sí, pero también una crítica contra el sistema capitalista y los derroteros que la política y la economía mundial están tomando, de tintes surrealistas y apocalípticos, al más puro estilo Gran Hermano. Hay al menos dos capas de lectura en él, la puramente terrorífica, como un relato de género y un homenaje a literatura gótica y de horror, la más evidente, y otra encubierta y crítica, una denuncia de la alienación a la que conduce el capitalismo, los estragos de la crisis, el control subliminal de los gobiernos y la zombificación del ser humano, quizás aún más terrorífica. Y esa es, por encima del todas las demás, la clave de este libro, esa doble lectura y forma de interpretarlo. Salvando las distancias, quise hacer algo semejante a lo que George A. Romero hizo con La noche de los muertos vivientes, dos películas en una, una de horror y otra de denuncia socioeconómica y política: depende del cristal a través del cual se mire.

2- ¿Cómo surge la idea de ilustrar el relato? Lo tenías pensado desde el principio o fue algo que surgió sin más.

Como te comentaba, la primera versión de este poemario, Buscando la luz, de 1998, constaba de unos cuarenta poemas y no iba ilustrada. Fue a raíz de que Casciani me propusiera ilustrar un libro mío, hace ahora un par de años, cuando decidí revisarlo de nuevo y escribí la versión actual, muy ampliada, que ha ilustrado profusamente Andrés.

3- ¿Por qué los dibujos de Andrés Casciani y cómo fue el trabajo juntos? Le dejabas libertad…

Hay, entre texto e ilustración, una simbiosis inseparable y perfecta, nada más y nada menos que 75 ilustraciones a doble página, una por cada poema, que plasman magistralmente el descenso a los infiernos y el universo claustrofóbico y espeluznante del libro, hasta el punto de, como bien se plantea Pablo Malmierca en el epílogo, no saber qué ha sido primero, si el texto o la imagen, y viceversa. Imposible haber captado mejor la esencia y espíritu del poemario. Durante más de un año fui recibiendo cada semana una o varias ilustraciones y viendo en lo que se iba poco a poco convirtiendo el libro, una Obra de Arte (en mayúsculas).

Y libertad de creación, por supuesto, total: sería impensable justificar si no su impresionante trabajo, que ha hecho de modo totalmente altruista.

4- ¿Si tuvieras que poner una banda sonora a este libro, cuál sería?

La de Begotten, la película de culto de E. Elias Merhige, como anillo al dedo para la ocasión.

5- Planes de futuro.

Escribir, viajar, amar, vivir...

BIOGRAFÍA Y REDES


Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966)

Narrador, editor y poeta.

Ha publicado poemarios: Canciones de la gran deriva, 38 Poemash, Privado, Estación del frío, Parnaso en llamas, Animales perdidos, Días de ruta, Gas: Antología poética personal 1999-2016. Relatos y novela: Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes Castilla- León, 1995), El pueblo oscuro, Perro de la lluvia, Los que vienen detrás, El merodeador, Marginales (traducido al italiano), Mi vida en la penumbra, Regresiones. Y ensayo: El tiempo de los asesinos, Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno, Cult Movies: Películas para la penumbra.

Ha coordinado las antologías: Golpes, con Eloy Fernández Porta, Tripulantes, con David González, Resaca/Hankover, con Patxi Irurzun, Beatitud, con Ignacio Escuín, El descrédito, con Julio César Álvarez y 23 Pandoras.

Ha sido incluido en numerosas antologías de poesía y prosa contemporánea y organizado, como gestor cultural, diversos festivales y eventos literarios.

Edita el fanzine Vinalia Trippers.





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Miguel Borgas, en La biblioteca de Miguel Borgas